Desde hoy, hoy, ¡peneuvista!, si no cuenta conmigo
en las filas jeltzales, yo ya lucho de amigo
de Vasconia y Vasconia necesita le digo
por higiene demócrata que gobierne otro abrigo.
Sin embargo, cambiar, no se mire el ombligo,
la manzana madura por podrido, oiga, un higo
casi casi sería, tal y como prosigo,
una hispana tortura, un regalo-castigo.
Luego más que alternancia, que pasar el testigo
a quien menos que un cojo corre, al mal enemigo,
yo prefiero un partido reencontrado consigo.
Un partido del pueblo, un partido contigo,
un partido que abra… par en par el postigo
del Estado que encierre a la Euzkadi de obligo.
