Justifíquense o no entre sí medios, fines,
el poder siempre fija y sus voces afines
la atención en las formas, escondiendo lo ruines
que resultan a veces fondos bajos sinfines.
Así bastan dos piedras, tres o cuatro adoquines
para arruine de un fin de millar de pasquines,
sin embargo una meta sin valor, de chelines,
que se busca a lo “honrado” dicen huele a jardines.
Se equivocan, no obstante, esos son sólo opines
de aviesitos que buscan te decantes, te inclines
a fijarte en el método y que creas, ¡listines!,
que es peor una mano que mató, de asesines
que en sí esa alma asesina y cabeza en serrines
que educada en la táctica es de fines pillines.
