Yearly Archives: 2008

Los sueños se cuentan en electoras y electores

Aunque, aunque en lo político poco vaya a cambiar
la Vasconia, este pueblo del vascón, al votar,
mis queridos patriotas, por favor, el soñar
en la cama, ese día es deber sufragar.
A un partido patriota, de pensar o actuar,
de esos votos que haga, de esos sueños librar,
pues el sueño es de libres, libertad de lograr
papeletas en mano mayoría de aupar.
Aunque, aunque en lo político ni se vaya a notar
en Vasconia, elecciones si se quieren ganar,
abstención, nulo o blanco no se debe olvidar
que por mucho que ustedes de armas sean tomar
si no suman, que restan, pues pudieron sumar
y sumados los sueños no son tan ensoñar.

Dos serpientes, un destino

En la selva birmana, en Birmania tal cual
una cobra real y una boa imperial,
por un lado veneno, por el otro letal
constricción se enseñaban una lengua fatal.
Cuando bajes del árbol, entonó musical
la que al son de la flauta serpentea, es genial,
mi ponzoña borgiana con la aguja dental
va a dejarte más tiesa que tu piel vegetal.
Menos lobos, ¡rastrera!, te subió el mercurial.
Me abalanzo, ¡ay!, me enrosco por tu bello dorsal,
ya eres mía, ¡ay!, mi báculo, ¡ay, ay, ay qué puñal!
Me has clavado de amantes hechos tal para cual
cuando ya te abrazaba, mira tú este final,
que en mis brazos te mueres y yo por tu lingual.

Los poemas que da la vida

De poetas se cuenta, sean vascos o chinos,
que son siete la vidas que tal cual los felinos
cuentan para escribir con más, menos atinos
otros tantos poemas cual humanos divinos.
El primero es de Vida, la Salud da en los trinos
con Amor, cuarto el Odio, del Poder van quintinos,
la Fortuna es el sexto, buena, mala, los sinos,
y de Muerte es el último, de ese ser mortecinos.
Sin embargo, versistas y políticos finos
dicen ser diez poemas, diez poemas con tinos
los que estilan poéticos de verdad, los felinos.
Esos siete y la Paz, buena paz de marinos,
Libertad de piratas, el noveno, ¡padrinos!,
y la Igualeza el último, igualdad de vecinos.

Cuatro perros pueden ladrar menos que dos

Aunque es ser lo primero ese menos o más
de mujeres y hombres con que cuente detrás
nuestra causa abertzale, ten presente además
que entre más más si es menos, menos, menos podrás.
Aunque es ser lo que valioso ese menos o más
de votantes globales que disponga de gas
el pulmón abertzale, no te olvides jamás
que entre menos el menos más que más es quizás.
Una estrofa y la otra las oí, tal oirás,
de una boca aldeana que decía verás:
Yo que he un par de rebaños ante aullidos, demás
cuatro perros flacuchos puse en uno y al ras
dos perrotes en otro y ocurrió que en un zas
fui a perder más ovejas en aquél. ¡Me dirás!

Duelo de dos, ganancia del… en discordia

Bajo el mar de Tasmania, infernal como helado
calamar gigantesco, cachalote dentado,
veinte metros, qué ojazos, otros veinte a su lado
se citaban al juego de matar, ser matado.
Con sus ocho tentáculos, propulsor sifonado
y una tinta evasiva y ventosas, pegado
el pulposo carnívoro, capuchinito osado
le enseñaba su pico al de grasa agrisado.
¡No bucees mil metros, treinta tes… de pesado,
que ese par de narices no dan ni resoplado
y en las aguas del fondo mío sólo es el nado!
No me vine a nadar, dijo el lomo arponeado,
he venido a comer, cuando un ser no esperado,
calamar colosal, a los dos dio acabado.

Sin ser ella… no era yo

En el día del juicio cuando ya me despida
si se mira con lupa lo pasado, mi vida,
no se olvide en la pluma que la mía hasta herida
siguió al pie de la hoja por la causa perdida.
Escribiendo, escribiendo, escribiendo a la ida,
reescribiendo, escribiendo, reescribiendo en venida,
pues pensaba era el modo, la manera debida
de luchar por mi patria, la Vasconia querida.
Allí puse mi norte, septentrión sin caída,
esperanzas de sueños, la mirada, guarida
y el amor hacia ella, un amor sin medida.
Confiado a latidos, confiado en latida,
confiando tan sólo contemplar revivida
a la tierra del vasco y la vasca oprimida.

P + L = S

Si pe más ele es ese y la pe es la paz
y es la ele, evidente , qué si no libertad,
es la ese sin duda, no hay que ser muy sagaz,
al conflicto político solución de verdad.
Si pe más ele es ese y la pe es la piedad
y es la ele, pues claro, el largar voluntad,
es la ese seguro, preguntad al abad,
sanación de la herida, la salud, sanidad.
Si pe más ele es ese y la pe es perdonad
y es la ele el fruto de este grito ¡luchad!,
es la ese de santos, de emanar santidad.
Mas la pe si es la pe, pe prisión, cavilad,
y la ele es el límite de la Ley, la deidad,
es la ese siniestra en cualquier sociedad.

Despedida caribeña en el Mar de Groenlandia

Desde un témpano helado que se había partido
de una tierra, mil folios uno y otro seguido,
una foca del Ártico escuchaba el aullido
desangrado de un lobo de la mar malherido.
¿Por qué tú aúllas?, le dijo. ¿Y por qué ese sufrido?
Hasta hoy día jamás, nunca jamás mi “oído”
ni siquiera de presa que al huir de un bandido
da gruñidos a copos lo había sentido.
Es por ti, por nosotros, bien dijo entre gemido
y gemido el lobezno y latido y latido,
por dos trozos de invierno que ya se han despedido.
Tú navegas en uno, ya te vas, ya te has ido
y es por eso querida, yo que era aquí el querido,
por lo cual lloro y lloro tu marchar sin olvido.

Lenguarada de fortuna

Una telita arácnida, una hilada sedera
que tejiera una artista con aguja de fiera
de la hojilla a la rama de una acuosa higuera
a un moscón retenía como a una hormiga obrera.
Un buen día el alado tras que el sol ya se fuera
y ver cómo roncaba la veloz tejedera
susurró, ¡mi antenada!, cabecea casera,
si tú me echas un cable, volverás a hormiguera.
¿Qué deseas? ¿Qué quieres? Me atenaza esta hilera
que la araña ya dijo como vibre, me muera,
saltaré de mi hamaca a catarte siquiera.
Descolgada entretanto la arañuela que oyera
la conjura ya iba a cumplir tal dijera
cuando un sapo lingual la atrapó a la primera.

República tricolor sí, pero blanca, verde y roja

Al Estado y Gobierno y a los jefes audaz
un rebelde a la cara les lanzó con piedad:
Liberal pero vasca y pacífica en paz
quiere ser la República de esa mi vasquedad.
Es deseo del pueblo, consultad y escuchad
lo que clama la gente, lo que quiere en verdad
para hoy mismo y mañana, para su sociedad
en Industria, Comercio, Interior, Sanidad…
Pues la plebe y el vulgo, tal el joven de edad,
ha sin duda ninguna ni sospecha veraz
un espíritu claro, popular voluntad.
Y sin ella, ¡político!, de faltar, ¡majestad!,
la nación, la Vasconia negará facultad
a quien vede a la fuerza su poder, libertad.