Yo estudié en mi Durango medio curso, no es guasa,
entre monjas clarisas y Jesusa, de casa,
que enseñaba la música a los niños sin tasa,
convenció a mi gran padre al decirle trasvasa.
A un buen centro a Guillermo donde enseñen con basa
el euskera y le tome a la lengua del asa,
por ejemplo, oiga, a Euba, seis mil metros no pasa
de mi villa y se nota diferencia no escasa.
De este modo “once” años de mi vida, la rasa,
los pasé en una loma, a montaña no pasa,
aprendiendo en euskera todo, todo, ¡qué pasa!.
Menos la lengua hispánica, y aún así va y fracasa
quien escribe esto en tanto, algo aquí hay que malcasa,
casi en COU por vascuence volví yo con mi masa.
