Si es la vida de perros, ser no lo es de salvajes,
de los que vagan libres por parajes, parajes
porque los propietarios, animales con trajes,
dan ladridos feroces, estos son sus lenguajes.
Los de quienes nos ponen, hay que ver qué pelajes,
la correa, el collar, el bozal y hasta herrajes
a la par que demarcan al mear los paisajes
evitando con ello libertades y viajes.
Con lo cual domestican sin rodeos, ambages
a manadas enteras, sean cruces, linajes,
pues se tienen por “dueños” con moral, sin pillajes.
Es por esto que un perro, tal yo mismo, al de ultrajes
no obedezco ni acato, pues lo perros sin pajes
son amigos del hombre, no de malos herbajes.
