Cuando yo ya me vaya, cuando yo ya me ausente
y de mí sólo queden estas letras sin ente,
por favor, lee despacio, por favor, lee paciente,
que ellas fueron mi vida, que ellas son mi presente.
Aquí estoy en palabras, en silencios, ausente,
unas veces en rimas, otras tantas cadente,
pero yo siempre, ¡escucha!, pero yo siempre, ¡oyente!,
me mostré tal cual era, un poeta existente.
Que intentaba escribiendo, cual de cara de frente,
convencer a su pueblo, convencer a su gente
para hacer a las buenas la revuelta pendiente.
La del vasco y la vasca, esa lucha valiente
por la paz, libertades y la vida decente
que han negado a la Euzkadi desde ayer al presente.
