Al cruzar un desierto en un par de camellos
una pluma le dijo al señor de alzacuellos:
Yo no soy del nosotros, ni tampoco del ellos
ni de estos ni de esos ni esos otros ni aquéllos.
Que yo soy de esos seres que no son, ¡atropellos!,
y que pechillo al aire como al viento cabellos
desde puntos lejanos, orbitar por afelios
ponen rumbo a Vasconia hasta ver perihelios.
Esa es toda mi fe, esos mis evangelios,
dar un saco de arena, unas notas, los sellos
y gozar con mi pueblo y sus libres destellos.
Por lo tanto, si reza cuando esté en los sepelios,
por favor, del yacente le echó diga desuellos
por librar a los vascos y de estados plebeyos.
