Los partidos demócratas, los partidos plurales,
sean grandes, pequeños, de poder o triviales,
si lo son favorecen por su bien, no por males
los debates con réplicas sobre obrar e ideales.
Porque están convencidos, y es de estar en cabales,
de que bien por escrito y también los orales
esos cruces de ideas entre seres iguales
ennoblecen a todos corazón y mentales.
Ya que toda política, de cultura o sociales…
que no pasa la prueba de esas lides verbales
adolece de forma y de fondos vitales.
Pues el fin de lo público de principio a finales
es lograr mayorías para acuerdos puntuales
y no darle al rodillo e imponer a “rivales”.
