El señor de la idea de la unión alemana,
mas sin Austria, Otto Bismarck, que acertó en la diana
en que no es la política en sí una ciencia humana,
sino un arte, olvidaba otra cosa cercana.
Lo contrario, que el arte en la tierra mundana
si no todo, bastante es política llana
porque bien lo desee el artista o por vana
mano público-oculta que así va y lo desgrana.
Al revés que aquél arte que en ser grano se afana,
a favor del poder o a la contra, esa plana
palma, dé fruto o quite, deja paja, sin lana.
A la oveja rebelde y a la afín toda cana,
pues el arte que crea otro mundo y mañana
pone en guardia a quien manda el actual con la nana.
