Yearly Archives: 2009

Reflexiones bismarckianas (VI)

El señor de la idea de la unión alemana,
mas sin Austria, Otto Bismarck, que acertó en la diana
en que no es la política en sí una ciencia humana,
sino un arte, olvidaba otra cosa cercana.

Lo contrario, que el arte en la tierra mundana
si no todo, bastante es política llana
porque bien lo desee el artista o por vana
mano público-oculta que así va y lo desgrana.

Al revés que aquél arte que en ser grano se afana,
a favor del poder o a la contra, esa plana
palma, dé fruto o quite, deja paja, sin lana.

A la oveja rebelde y a la afín toda cana,
pues el arte que crea otro mundo y mañana
pone en guardia a quien manda el actual con la nana.

Reflexiones bismarckianas (V)

Ese hombretón de Estado, que fue el Bismarck prusiano
que afirmaba ni es ciencia ni es exacta, ¡y al grano!,
la política, dijo que el orante, ¡en cristiano!,
bueno debe haber algo de escritor de antemano.

Y que no ha de tomar la verdad en el plano
matemático, ¡y cierto!, la certeza al lejano
puede no parecerle cual parece al cercano
y es mejor compartida, oiga, en el hecho humano.

Ahora bien, quien escribe cual quien le parla al llano
aunque aspire a ganar, convencer al mundano
mucha veces no va más allá del paisano.

Con razones, tal otras cual Zenón al tirano
por el bien democrático, ¡realismo hay malsano!,
falsifica a sabiendas, ¡y fingimiento hay sano!

Reflexiones bismarckianas (IV)

Bismarck, quien con las leyes dijo, ¡cuánta razón!,
como con las salchichas pasa pues es mejor
no ver cómo se hacen, firmó igual, no peor,
que el político piensa en siguiente elección.

Y estadista más lejos, al hacer proyección
a futuro, a la prole venidera, es actor
de otro tiempo, no actúa por ganar votación
pues su fruto es de allende cual de aquende labor.

Y está muy bien que a largo plazo haber haya acción,
pero mal si hipoteca, mal, al siguiente autor
sus opciones, tomar superior decisión.

Pues común es limiten con el hoy posterior
era, como al revés y viniente ocasión,
luego acierte o la pifie tenga el pueblo el honor.

Reflexiones bismarckianas (III)

Otto Bismarck gustaba de afirmar en su prédica
que el deber del político, ¡oiga España la ibérica!,
no es vengar lo mal hecho o una acción que es maléfica,
sino hacer que no vuelva a ocurrir, ¡esto es ética!

Verdadera tal nota justa, bella y benéfica
pues el ojo por ojo cosa es ser antiestética,
no es lo justo, justicia, aunque suene a polémica,
es pagar mal con bienes para el pueblo, ¡ella es médica!

Saludable y allende corregir forma herética
y operada va al fondo de la causa genética
para hacer que no pase otra vez, ¡no es cosmética!

Más incluso, es lograr lo contrario, es angélica,
no tan solo que el malo no haga el mal, ¡es la réplica!,
que obre el bien y que el bueno no obre el mal, obra tétrica.

Reflexiones bismarckianas (II)

Quien decía no es ciencia, hay un arte en política,
el von Bismarck, un genio de esa cosilla artística
consejaba cuidarse de quien ve solo en crítica
o en el ruido desorden y la paz en la mímica.

O el silencio, y es nota verdadera y verídica
que en la lidia y la guerra, ¡que no es buena, es fatídica!,
haya causa, justicia, y al revés, que “pacífica”
situación sea injusta, no haya causa, haya cínica.

Fuerza que la mantiene, sea pues impolítica
circunstancia y motivo de dejarse de lírica
y pasar a la acción libradora y salvífica.

Sin embargo, aunque exista guerra justa, jurídica,
si la paz que acarrea es injusta, sin química
deja entonces de serlo, se convierte en incívica.

Reflexiones bismarckianas (I)

El actual Premio Nobel de la Paz, el Obama
recibiendo el distingo comentó tal si nada
que hay contienda que es justa, ¡como santa!, ¡qué drama!,
y que al mal, que a los Hitlers no se para con nana.

Puede ser, pero a Adolfos se les crea e inflama 
si les cargan la causa de gran guerra mundana,
si les roban colonias, si les hacen la cama
con Versalles y achican su nación, la germana…

Y parejo pensaba Bismarck cuando proclama
que a una fuerza invasora en frontera, aduana
no detiene un discurso elocuente, ¡soflama!

Puede ser, mas la clave es quién pudre manzana
para ver si hay justicia tras el árbol y rama
pues la paz o es ser justa o no es y es ser malsana.

El artífice de la Unificación Alemana (IV)

De ese Bismarck con casco, el abrigo y la espada
como el perro, el ¡Tiran!, citaré de pasada
su talante patriótico alemán más que nada
y las leyes de izquierda que hizo el diestro, ¡machada!

Pues vencida la Francia por el arma prusiana
y tomada la Alsacia y Lorena no es vana
intentona el tratar de volver alemana
a esa gente francesa, ¡cual al vasco la hispana!

Y al igual que este azote socialista que alzada
vio la olita izquierdista en su tierra germana
intentara pararla con la ley cual pegada.

Legislando el seguro de salud, ¡cosa humana!,
de accidente, de inválido, de vejez…, mas ferrada
mano siempre golpea más allá, va a diana.

El artífice de la Unificación Alemana (III)

Ya forjado y a fuego el Imperio alemánico,
Canciller el von Bismarck y de Káiser monárquico
de la Prusia, Guillermo, aquél niega titánico
expansión colonial por el África, ¡táctico!

El que haciendo tres guerras trajo tiempo antipático,
“medio siglo” de “paz”, ¡paz armada!, ¡volcánico
fue el siguiente!, y empero bien sabía el germánico
que un satélite es carga, ¡mas le pudo lo práctico!

En Ruanda, Burundi, Camerún, Togo…, ¡es trágico
todo Imperio!, un Imperio siempre es hecho dramático
porque a costa del débil se hace, ¡vea el hispánico!

Que no fue su deseo, pero en casa fue drástico
persiguiendo a la Iglesia y también al anárquico
y de izquierdas, ¡derechas tienen punto tiránico!

El artífice de la Unificación Alemana (II)

Suprimida la Cámara frankfurtiana, el de acero,
el von Bismarck tras ser de embajada primero
en la Rusia, de Prusia, y en la Francia postrero
es nombrado el Primer, el Ministro, en su fuero.

Quien aumenta el ejército como el Hitler guerrero
y con Austria a daneses arrebata a mortero
para sí Schelswig, Holstein para aquella, empero
derrotando al austríaco ganó él ambas, ¡fullero!

Pues la Liga Alemana tras la paz queda a cero,
se disuelve y se forma la del Norte, ¡el tablero!,
con Guillermo de Jefe, Canciller él, ¡trampero!

Porque armando la guerra con la Francia el baviero
cual estados del sur se le juntan sin pero
y la unión alemana es un hecho certero.

El artífice de la Unificación Alemana (I)

Otto Bismarck el año del Congreso vienés,
en el mil ochocientos quince en Schönhausen es
donde nació y en Göttingen cual Berlín ya después
cursó Leyes, político él se haría, no juez.

En el Landtag prusiano, defensor como diez
del monarca y los nobles y se opuso, ¡pardiez!,
a la Cámara en Frankfurt democrática pues
no quería una unión alemana sin tez.

De una Patria de hierro, de una Prusia a la vez
que llevara las riendas, no quería, ¡ahí lo ves!,
la corona del pueblo, si por Dios y con fes.

Pues buscaba el segundo Reich, Imperio con res
en Berlín, en la estirpe Hohenzollern, ¿porqués?,
porque a sangre y acero se obra Estado, ¿está pez?