Son mis padres magníficos, no los quiero cambiar
ni por nada del mundo, me han llegado a enseñar
que el amor, ay, lo es todo, que lo es todo el amar
y que amando es posible cualquier sueño lograr.
Son mis padres magníficos, no los quiero mudar
ni por nada del mundo, me han llegado a formar
y por ello los amo, no les puedo pagar
más que dándoles todo lo que soy, ¡poetar!
Son mis padres magníficos, no los quiero trocar
ni por nada del mundo, me han llegado a ilustrar
y por ello a los mismos jamás voy a olvidar.
Son mis padres magníficos, no los quiero variar
ni por nada del mundo, me han llegado a educar
y por ello a los mismos siempre voy a evocar.
