Qué culpables que son los de arriba, los fuertes
como cuán los de abajo de verdad inocentes
y en el medio los cómplices porque hablamos de muertes
al final, son el medio de la cuentas pudientes.
Que el fin no justifica…, pero, ¡gentes corrientes!,
los que tienen ¡sartenes! y ¡cuchillos!, ¡despiertes!,
por el mango ni media no se cortan y, ¡oyentes!,
asesinan con huellas que no borran las fuentes.
Que nos dan de beber y comer si es que hay suertes
buenas porque si hay vacas locas, locas sus mentes
a millones de seres ¡dan entierro! vivientes.
Tras pasar por la misa, ¡faltaría!, y ya adviertes
que con sangre en sus venas y en espaldas ausentes
aunque quieran al cielo ¡al infierno y no mientes!
