Yearly Archives: 2013

De los nuestros

Si no das en la vida tú tu brazo a torcer,
si eres tipo que nunca va a dejarse vencer,
si te enfrentas sin miedos al maligno poder,
si eres tú de palabra y cumplir el deber,

si te gusta ganar, no te gusta perder,
si eres hombre valiente, nada sueles temer,
si has valor para darte ante el mundo a valer,
si podrás levantarte tras llegar a caer,

si te gusta la lucha por la lucha y placer,
si jamás te han comprado ni te quieres vender,
si es tu tiempo el presente, no el mañana o ayer,

si no sueles tú el polvo el llegar a morder,
si te chifla la acción o el hacer por hacer,
eres tú de los nuestros o lo vas pronto a ser.

La crisis en el amor

Mi lector o lectora, se lo digo al oído,
fue lo nuestro un flechazo que enviara Cupido
y aunque nunca el amor de los dos lo he medido
fue tal como se debe, fue tal cual es debido.

Lo vi yo como ella muchas veces crecido,
sin embargo de un tiempo a esta parte ha caído
y aunque es cierto que está moribundo y herido
no lo damos ninguno de los dos por perdido.

En su pecho y el mío sigue habiendo latido
y ninguno por ello se dará por vencido,
ni mi esposa, mujer, ni su esposo, marido.

Y es que de otras peores juntos hemos salido
y aunque esté el corazón de los dos mal, partido
triunfaremos sin duda por habernos querido.

El miedo a morir

Tengo miedo a la muerte y a que llegue mi hora
y este miedo no es cosa de hoy en día o ahora
pues temer a la muerte es de ayer como otrora,
bien lo sabe mi oidor al igual que mi oidora.

Y aunque el alma que tengo tiene fe y hasta ora
no por ello yo dejo, mi lector y lectora,
de temer a la muerte que algún día a deshora
llegará, llegará, llegará sin demora.

Y sin duda le digo, mi señor o señora,
que ese miedo que tengo al final no aminora
porque sea un creyente que al buen Dios le valora.

No por ello yo siento ni una leve mejora,
haya o no un Hacedor o persona hacedora
nadie esquiva a la muerte que es fatal, matadora.

El destino en el amor

Si jamás te he mentido, si jamás te he fallado
y te he dado cariño como mimo y cuidado
no sé bien lo que ha sido, no sé bien qué ha llevado
a que esté nuestro amor muerto como acabado.

Si jamás te fui infiel, si jamás te he engañado
y te he dado mi afecto como mucho te he amado
no sé bien qué ha ocurrido, no sé bien qué ha pasado
para estar nuestro amor muerto cual expirado.

Porque todo el amor que yo tuve te he dado
y con todo el que hubiste yo con gusto he contado,
sin embargo el amor, nuestro amor se ha agotado.

Solo puedo pensar que no estaba llamado
yo a ser tuyo ni tú a ser mía a mi lado
y es que amor entre ambos en la vida ha faltado.

El riego del amor

Aunque he estado a tu lado yo feliz y alegrado
y aunque fuimos felices cual la flora en el prado
ya no tengo yo dudas de que está terminado
nuestro amor pues el mismo en los dos se ha acabado.

Y la causa no ha sido el que hayamos estado
yo con otra y con otro tú o haber engañado
pues ha sido más bien que en ti, en mi se ha agotado
el amor, el motivo no es habernos fallado.

Y es que es cierto sin duda que el haber descuidado
a la flor del amor y no haberla regado
a diario ha traído el que esté marchitado.

Pues, cariño, al amor para verlo aflorado
día a día es preciso el que sea empapado
pues sin agua se queda siempre mal como ajado.

Intentonas baldías

Muchas veces, cariño, he llegado a soñar
que eras mía y que a mí me llegabas a amar,
sin embargo en la vida he podido lograr
el hacer realidad ese sueño sin par.

Y me duele sin duda y me suele apenar
observar como todo lo que llego a intentar
por lograr tu cariño no me vale al faltar
el que tú a mí me quieras o tu amor y adorar.

Y no sé que más cosas puedo yo ya ensayar
para ver algún día que he llegado a ganar
tu amorcito pues todo lo he llegado a probar.

Pues amarte y quererte un puñado, a rabiar
no te vale y por ello yo me suelo amargar
y me pongo yo triste al igual que a llorar.

El sueño se hará realidad

La Vasconia, mi patria, en la cual fui a nacer
aunque tenga en su contra al Estado y poder
algún día sin duda va a ser libre, va a ser
la república vasca para el hombre y mujer.

Y si yo no la veo, si no llego yo a ver
ese sueño cumplido que es de ayer y anteayer
estoy bien convencido y he llegado a creer
que habrá quienes lo vean y tendrán gran placer.

Pues no hay fuerza capaz de lograr detener
el deseo de un pueblo que desea crecer
libremente, a tal ansia no se puede vencer.

Y por tanto Vasconia va al final a obtener
lo que tanto ha soñado, para tal es deber
el ganar voluntades como hacerlas valer.

El dolor nos hace fuertes

Cosa mala parezca el llegar a sufrir
a la par cosas buenas tiene y puedo decir
que quien mucho ha sufrido gana, suele adquirir
fortaleza ante el mal, se hace fuerte al gemir.

Pues quien mucho ha llorado y ha llegado a sentir
gran dolor por tal causa bien podrá conseguir
resistencia ante el mal, con lo cual le va a herir
solo un mal que es más grande que el llegado a vivir.

De llorar, de apenarse será por recibir
una pena más grande que la sida en el ir
y venir de la vida, el mal llega a curtir.

Con lo cual quien sufrió no se llega a rendir
ante un mal más pequeño, por tal llega a servir
el sufrir grandes males y llegarse a afligir.

Del amor no conquistado

De mil modos, maneras he querido ganar,
amor mío, tu amor al igual que tu amar,
sin embargo en la vida he llegado a lograr
que me quieras, cariño, y esto llega a dañar.

Porque día tras día intentar alcanzar
ese sueño, tu amor, sin llegarlo a cazar
hace daño, trae lágrimas como mucho llorar
y no hay nada que pueda tal dolor aliviar.

De mil modos, maneras he querido atrapar,
amor mío, tu amor sin poder conquistar
ese sueño y por ello yo me suelo apenar.

Porque día tras día intentar apresar
ese sueño y jamás el llegarlo a pillar
hace daño, trae penas y me llega a amargar.

Confianza en el amor

Amor, yo en ti confío porque sé sin dudar
que tú mucho me quieres y me sueles amar
y estar de ello seguro, no soler sospechar
me hace bien y me llego yo por ello alegrar.

Y es que haber confianza y soler confiar
como suelo yo en ti es un bien que no ha par
y que agranda el amor que se llega a achicar
de no ser confiado o soler recelar.

Y es que estar bien seguro de que no va a fallar
la persona que quieres va el amor a agrandar
y al contrario haber dudas suele hacerlo menguar.

Por lo tanto de amar o querer o adorar
a otro ser es mejor el llegarse a fiar
que el haber de él sospechas o al final de él celar.