Les he escrito algún día sin querer escribir
algún que otro poema al llegar el morir
de personas queridas o mascotas que al ir
a los cielos me han hecho llorar, no sonreír.
A los mismos se ha ido debo yo de decir
una tía cercana, familiar y al sentir
esa muerte en el pecho y su pena al partir
con un triste poema le iré yo a despedir.
A Yolanda, descanse en paz, cuánto afligir
y dolor y congoja he ido yo a descubrir
en tus seres queridos, tú lo debes oír.
Te han querido, te quieren, te querrán y al vivir
te tendrán para siempre donde nace el latir
y han su buen corazón, allí vas a existir.
