Yearly Archives: 2014

Amor sin dolor

Desconozco y lo ignoro y no sé si el rozar
es quien hace el cariño, mas te voy a contar,
amor mío, una cosa que no vas a olvidar,
me bastó para amarte con llegarte a tratar.

Con el móvil primero y al de poco tardar
en persona y con ello me empecé yo a prendar
de tu ser y persona y me fuiste a ganar
y de ti enamorado yo me vine a quedar.

Y así fue sin quererlo y así fue a mí pesar
porque estabas casada y llegarme a encelar
era como un dolor, me iba al fin a dañar.

Y por ello aunque mucho tú me fuiste a gustar
le ponía yo frenos a mi amor y al cortar
con tu esposo sin daños ya te pude yo amar.

Lo veo en ti

En ti veo yo, amor, una estrella encelada
y una noche del día que ha quedado flechada
y una mar por el cielo enterita colgada
y una luna del sol que está ya enamorada.

En ti veo yo, amor, una flor cautivada
y una planta del bosque más que muy embelesada
y una nube del viento que ama toda enganchada
y una llama que al fuego ha quedado ligada.

En ti veo yo, amor, una luz cortejada
y una brisa del aire que se encuentra pillada
y una lluvia que al río ha acabado abrazada.

En ti veo yo, amor, una olita prendada
y ante todo yo veo, mujercita adorada,
la persona a quien quiero y que sueño de amada.

La flor de mi vida

Al jardín de mi vida ha llegado una rosa
sin espinas que pinchen, para nada espinosa
y yo quiero cuidarla como un dios a su diosa
y llenarla de amor para hacerla dichosa.

Y es que es bella y bonita y es que es linda y hermosa
y conmigo es tan buena y a la vez generosa
que deseo decirle en un verso y no prosa
que mi buen corazón solo en ella se posa.

Al jardín de mi vida una rosa preciosa
ha llegado y me gusta su esencilla valiosa
y a la par tan humana y a la par tan vistosa.

Y por ello con agua de verdad amorosa
yo la pienso regar porque no es cualquier cosa,
es más bien la mujer que yo quiero de esposa.

Más que a todas juntas

Porque tienes tú miedos, porque estás preocupada
y algún día hasta temes ser por mí tú dejada
a ti yo el otro día, a ti la otra jornada
yo te dije una cosa por dejarte calmada.

Y te dije te quiero a ti, amiga adorada,
más que a todas las chicas juntas que en mi pasada
existencia he querido y es que a ti, potxolada,
más que aquellas te quiero, no lo olvides, monada.

Y es que amor yo contigo tengo el alma alegrada
y la llenas de amor y a ti, cielo, por nada
te cambiaba y por nadie, mujercita soñada.

Por lo tanto deseo que en vos quede grabada
esta cosa, amor mío, esta cosa notada
en mi ser, que te quiero y que tú eres mi amada.

Jesuskoa

A Zumaia a la casa de Jesús bien llamada
o Jesuskoa en euskera he ido yo con mi amada
y he encontrado en dos días o jornada y jornada
todo el cielo en la tierra y la paz tan buscada.

Y es que es más que una casa y también que morada,
es más bien poesía de madera y gastada
piedrecita que acoge a la gente alojada
con las manos abiertas y sonrisa que agrada.

Gracias pues, buena casa, por estar encantada
y ponernos ojitos puros como mirada
cristalina que nunca será en vida olvidada.

Imposible lo sea pues la casa no es nada,
nada más que las vidas que ella cuenta y la dada
por Ramón como Ana es de lujo llevada.

En ti, amor, en ti

En mi cuarto a la luz de una vela encendida
hoy es día de hacer para ti, biennacida,
con amor y cariño poesía nacida
en el fondo del alma, donde tú eres sentida.

En la misma has tenido siempre buena acogida,
ella a ti quiere darte un amor sin medida,
un amor que jamás va a causarte una herida
y un amor que por nada va a contar despedida.

Por ti, por nadie más, quiere verse cogida
y aunque no te lo diga y aunque no te lo pida
de ti está enamorada, de ti está poseída.

Y por ello ella quiere, si no es cosa atrevida,
quiere solo decirte una cosa, querida,
que ha encontrado ya en ti al amor de su vida.

Dicho por mi corazón

En un día de versos yo me puse al teclado
y le di al corazón que en mi pecho he guardado
libertad de decir y escribir lo notado
y sentido por él ya que estaba prendado.

Y latido a latido por su amor inspirado
con su voz de tambor viejo pero afinado
y palabras con magia o de bosque encantado
él me dijo una cosa que jamás te he contado.

Con su boca de ensueño tras haberme agarrado
de las manos y al tiempo que me había mirado
con sus ojos de amante y luceros de amado

como un padre al buen hijo al que quiere un puñado
vino él solo a decirme al estar a su lado:
mira, Guiller, de Idoia estás tú enamorado.

Para siempre

Esta noche en que escucho a la noche latir
y en que a miles de estrellas he llegado a sentir
yo le he visto a la luna a mis ojos venir
y a las nubes tumbarse en el cielo a dormir

y el camino a un cometa por el cosmos seguir
y a los muchos planetas sonreír y reír
y a unos cuantos satélites con su ronda cumplir
y a las aves de hierro las alitas batir

y a los globos de gas con las llamas subir
y a los fuegos ficticios en el aire esculpir
y a los vientos tocar la flautilla y rugir

y a los rayos tronar cual la mar al gemir
y una cosa, amor mío, yo te voy a decir,
que contigo yo quiero para siempre vivir.

Es vivir

Por si no lo has pensado te lo voy a escribir,
cuando apenas habíais empezado a salir
como novios conmigo te llegaste a fundir
en un beso y no quiero al contar esto herir.

Y seguisteis de novios y hasta os fuisteis a unir
como esposa y esposo, mas pasó, fue a ocurrir
mucho tiempo después que se vino a pudrir
vuestra unión, matrimonio y lo viste venir.

Esto, amor, y que nunca te dejó de sentir
por mí el buen corazón te llevó a ti a cumplir
junto a mí otra aventura que jamás va a morir.

Luego al fin y al principio tú llegaste a elegir
serle infiel siendo fiel a tu pulso y latir
y seguir al llamado corazón es vivir.

Fiel a tu corazón

Nuestra historia de amor vio la luz con “pecado”
porque estabas casada y ya había empezado
y por ello me dices no hice yo lo apropiado,
por mi amor hacia ti le debí haber dejado.

Cierto, pero también es verdad y acertado
que no has hecho otra que seguir al llamado
corazón que de siempre ha latido y pulsado
por mí, amor, y que a mí al final te ha llevado.

Siendo infiel fiel has sido a tu pecho prendado
de mi ser o es que acaso has, cariño, olvidado
la lección del pretérito, la lección del pasado.

Que no es otra que haber por esposo tomado
a mí no, sino al otro cuando yo te he gustado
siempre y sabes de sobra que por ello has llorado.