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Ciego y mudo

Hasta ciego vería lo que en ti yo he observado,
a la niña con ojos que a mí siempre han mirado,
a la joven despierta que conmigo ha soñado,
a la chica que tanto y hasta más me ha anhelado,

a la buena mujer que me quiere a su lado,
a la dama que a tiempo me buscó y me ha encontrado,
a la moza que a Guiller le perdió y le ha ganado,
a la nena que nunca de mi ser se ha olvidado,

a la hembrilla que todo y más claro me ha dado,
a la infanta prendada como yo de prendado,
a la cría que el buen corazón me ha robado,

a la adulta a quien mucho si no más he gustado,
lo vería hasta ciego y hasta mudo es probado
que a ti yo te diría te amaré, te amo, he amado.

Haberes del poeta

¿Qué ha de haber un poeta para así ser llamado?
¿Corazón de montaña y latido de prado?
¿La mirada de un niño, ojos del madurado?
¿El pensar de un filósofo y el sentir de un amado?

¿La esperanza del preso y el soñar del librado?
¿El amor en lo bueno, odio ya a lo malvado?
¿La cabeza en los cielos como el pie en lo embarrado?
¿En las manos la guerra y la paz en teclado?

¿Del patriota la sangre y el pulmón del poblado?
¿La amistad por el débil, por rival desalmado?
¿Las razones del justo, las acciones de osado?

¿La conciencia del santo, la verdad de engañado?
Claro, mas ha de haber quien por tal es tomado
una vida de libro y el morir de ilustrado.

Aprendizajes vitales

Del haber enfermado y después ya curado
qué he aprendido pregunto y pues sé he contestado
qué después del invierno el verano ha llegado,
que hay motivos de sobra para estar alegrado,

que hay presente y futuro que es mejor que el pasado,
que la vida da vueltas y más vueltas ha dado,
que el camino de espinas va al de rosas lanzado,
que los palos más duros lo mejor han sacado,

que esperanza es la amiga por la cual me he salvado,
que hay sonrisas y risas tras lo mucho llorado,
que en lo malo se aprende si se quiere un puñado,

que aunque larga es la noche el sol siempre se ha alzado,
que el pasar de los años al mal rato ha alejado
y que solo la muerte se ha al viviente llevado.

Para Julen y Xabier o para Xabier y Julen

Sois los dos para amatxo lo que amor es llamado,
lo mejor de este mundo y del cielo azulado,
lo que nunca en la vida dejaría plantado,
lo que quiere tener para siempre a su lado,

lo que en sí y en su buen corazón ha guardado,
lo que más quiere, ama, amará y ella ha amado,
lo que brilla cual sol y a la luz claro ha dado,
lo que todo le brinda y a quien todo ha brindado,

lo que a sí más preocupa y a sí más ha importado,
lo que cree que es divino y a la vez cree sagrado,
lo que a ser una madre de verdad ha llevado,

que eso sois para Idoia y más nunca he dudado
y qué sois para mí os lo dejo expresado,
si queréis dos amigos que en la vida he encontrado.

Unas sonrisas que saben a gloria

Hoy Idoia con Julen y Xabier me ha sacado
de recuerdo una foto que con gusto he guardado,
en la misma aparezco a los dos abrazado
no de pie, de rodillas o a su altura y su lado.

A mi izquierda está Julen, yo en el medio agachado
y a mi diestra Xabier y en los tres se ha posado
una dulce sonrisa que su madre ha cazado
porque vale la misma más que un cielo estrellado.

Y es que el día empezaba con algún que otro enfado
al notar el mayor que era yo el amigado
a su amatxo y por ello vine a estar disgustado.

Pues había con él sin querer comenzado
con mal pie, sin embargo tal sonrisa ha mostrado
que no es cómo se empieza, sino cómo ha acabado.

Poeta para dos grandes chiquillos

A Xabier como a Julen hoy Idoia ha contado
que yo soy un poeta y ellos han preguntado
que qué es eso y su madre que es aquella ya ha dado
una buena respuesta, pero igual se han quedado.

Les ha dicho poeta puede ser bien nombrado
el que escribe con arte y con arte ha creado
poesía, poemas y aunque bien lo ha explicado
son pequeños y el tema es en sí complicado.

Y por ello me he puesto a escribir al teclado,
por decir a dos niños con lenguaje aniñado
qué es el ser un poeta y quizás lo he logrado.

Pues poeta, amiguitos, es quien siempre ha contado
a una buena amiguita, la palabra, a su lado
y con ella a hacer versos como un crío ha jugado.

Lo tienes, chiquitina y chiquilla

¿Qué tendrás, chiquitina, para haberme prendado?
¿Un genial corazón en tu ser albergado?
¿Una grande sonrisa con la cual me has ganado?
¿Un gran sueño en tus ojos y ser yo lo soñado?

¿El futuro de novia y de amiga el pasado?
¿La grandeza del monte y llanura del prado?
¿La elegancia del lince y beldad del alado?
¿La artería del zorro y el valor del astado?

¿Un cariño, chiquilla, que me tiene encelado?
¿Una forma muy sexy como un fondo esmerado?
¿Una niña a mi vera y mujer a mi lado?

¿Pensamiento de clásica, sentimiento del fado?
Es así y ante todo tienes tú bien mirado
de la amada el amor y el querer del amado.

Lo que cuenta la naturaleza

¿Qué tendrá la natura para haberme encantado?
¿Del pintor los colores e impresión del grabado?
¿De los dioses la idea y la acción del mercado?
¿El encanto del bosque y la magia del prado?

¿De los jueces las leyes y el poder del Estado?
¿La sorpresa del don y el valor de El Dorado?
¿La justicia del fuerte, libertad del alado?
¿De la estatua la paz y la lid del soldado?

¿La pureza de Cristo, de Satán el pecado?
¿El peligro del riesgo, del más apto el reinado?
¿Del violín la agudeza, gravedad del teclado?

¿El olor del salvaje y el saber de ilustrado?
No lo dudo, no obstante que ante todo ha le añado
de la vida la vida y la muerte del fado.

Hallazgos en el teclado

¿Qué he encontrado en la pluma o mejor el teclado?
¿Un micrófono en mano y el cantar afinado?
¿Teclas como en el piano y un revólver armado?
¿Soledad compañera y al lector amigado?

¿El jugar con palabras y el silencio callado?
¿Un presente, un futuro y también un pasado?
¿Seguir vivo después del final anunciado?
¿Un destino al que estaba destinado y llamado?

¿Un gran sueño que siento que he cumplido y logrado?
¿Un hablar para mí que este mundo ha escuchado?
¿El oficio del cual nunca he estado cansado?

¿Un amor que amor pide y al que amor yo le he dado?
Es así y ante todo en el mismo he encontrado
al poeta que llevo en mi ser alojado.

Lo que tienen los versos

¿Qué han los versos que estoy a ellos tan enganchado?
¿Toda rama podada y la flor que ha aromado?
¿De la música el ritmo y los pies del tablado?
¿Del ropaje el adorno y beldad del bordado?

¿Libertad de un rebelde y la ley del penado?
¿Forma simple y un fondo de verdad complicado?
¿La espesura del bosque y aire libre del prado?
¿La sonrisa del vals y el lamento del fado?

¿Madurez del buen vino y el sabor de un bocado?
¿De la bota la punta y el tacón del calzado?
¿Redondez de la esfera, lo angular del cuadrado?

¿El hablar en cristiano y callar el pecado?
¿De la carne la sangre y aguijón del pescado?
Sin dudar, en los versos todo está sazonado.