El olor del político dicho es fuerte y es fino,
huele a charla política y a debate encendido
y a arreglar el planeta esté sobrio o bebido
y a llamar pan al pan y a llamar vino al vino
y a discurso de bar y a orador convencido
y a dar mitin a todo hijo qué y de vecino
y a sentido común y a intuir cristalino
y al latir de la calle que mejor no hay latido
y a sentirse profeta a urna vista, adivino
y a votar con cabeza, corazón y sentido
y a pactar con el pueblo que es quien tiene más tino
y a gobierno del bueno y a poder biennacido
y a tener parlamento entre amigos divino
y es que huele a político de a pie, no de partido.
