Ser él era activista de ETA y ya la llamada
guerra sucia seguía en vigor y lanzada
por los GAL cuando un día que acabara en velada
al salir del pisito franco y franca morada
le esperaba en la calle del GAL una manada
de agentillos siniestros y con una emboscada
y unas duras esposas y una pipa empuñada
le empujaron a un coche en la noche estrellada.
Y en un bosque desierto tras tortura pasada
y tras miles de golpes en su cara morada
él sentía un cañón en su testa asustada.
Y escuchó la amenaza de persona malvada:
en tu sien dos tiritos voy a darte, monada,
y así fue y su figura fue con cal enterrada.
