El día uno ni cuenta uno se suele dar,
el segundo te dices ¡vaya casualidad!,
el tercero te empieza la atención a llamar
y el cuarto exclamas esto ser es causalidad.
El quinto te planteas ¿no será malpensar?,
el sexto el enemigo es dices y es verdad,
el séptimo acontece tal lo fuiste a pensar
y el octavo no dudas de él ni su enemistad.
El noveno preguntas por qué a mí esta maldad,
el décimo respondes es por ser de crear…
y el siguiente otra vez te tiran a matar.
Después dices de ello la derecha es capaz,
luego ves que la “izquierda” tampoco es incapaz
y al fin sueltas ¡de arriba la orden han de atacar…!
