Si sientes lo que piensas y piensas lo que dices y dices lo que crees y crees en lo que haces y haces lo que es bueno y justo y verdadero y pese a quien le pese, si tienes fe en quien duda y dudas de quienes tienen fe, si obras el bien a quien lo pasa mal y el “mal” a quien pasa de obrar el bien, si amas la libertad y libras el amor, si luchas por la vida plena y vives en una plena lucha, si estás con el viva la paz como el muerte a la guerra, si has visto con tus ojos que este mundo da pena como que hay otro mundo que es la felicidad y das por hecho que el ser feliz sí merece la pena y que quien tiene pena merece ser feliz, si entiendes que hay razones de sobra para ir tras los sueños y que no faltan sueños para ir tras las razones, si eres de los que piensa que el enemigo no es amigo del bien como que el amigo enemigo es del mal, si opinas que el poder no quiere que la democracia esté en manos del pueblo y que el pueblo no quiere que la democracia esté en manos del poder, si estimas que no es un Dios perfecto quien ha hecho al humano imperfecto, sino que es al revés, que el humano imperfecto ha hecho a un Dios perfecto y si a su vez asientes que un Dios que es perfecto es una imperfección como que un ser humano imperfecto es una perfección, si estás dudando entre si es la sociedad quien hace malo al hombre o si es el hombre quien hace mala a la sociedad, si no te entra en la cabeza que el capitalismo sea el más común de los sistemas cuando en él se busca el bien privado y que el comunismo sea el menos común cuando en él se busca el bien común y crees que debería ser lo dicho al revés, si crees que es un absurdo que existan los reyes y que a quien no podemos votar, el rey, pueda votar y que mejor sería que el rey no pudiera votar y sí pudiéramos votarle o no votarle o dicho de otro modo que el rey no fuera elector y no elegible, sino elegible y no elector, si sabes el porqué la clase que es burguesa quiere, mas sin querer, una clase obrera y sabes el porqué la clase obrera no quiere ni queriendo a la clase burguesa, si eres de la opinión de que abundan los vivos que merecen la muerte como los muertos que merecerían estar vivos, si has pensado en que a muchos inocentes les presumen culpables y en que a unos cuantos culpables, al contrario, inocentes, si no te entra en el coco que para revivir una gran catedral haya dinero a mares y no lo haya para que los llamados hijos de Dios no mueran a mares en los mares o en cualquier otro sitio, si no comulgas con la idea de que quien desee la paz que se prepare para la guerra y crees que quien desee la guerra haría bien, e incluso mejor, en preparar la paz y en prepararse para ella, si has caído en la cuenta tanto de que los ricos hacen un mundo pobre como de que los pobres harían más bien un mundo rico, si ves mal el que uno, una, cualquiera, tenga el mejor trabajo de todos y ves mejor que todos tengan uno, un trabajo, si no quieres dejarte la vida en trabajos que son de mala muerte ni quieres vivir para qué y trabajar ni tampoco te mueres por el trabajo de tu vida y sabes que el trabajo no debe ser el medio de ganarse la vida y menos de perderla, sino que el trabajo de uno ha de ser para todos y el trabajo de todos, para uno y también para todos y sea así el ganarse la vida ganar la vida que es de todos, si estás contra este mundo en el que a los menos les sobra lo que a los más les falta y ves fatal que habiendo de sobra así todo haya falta y quieres otro mundo en el que sobrar sobre, pero en el que no falte o en el que haya abundancia, pero no haya escasez y en el que no se dé de escasez abundancia y al mismo tiempo de abundancia escasez o dicho de otro modo un mundo que no sea un mundo pobre de ricos ni rico de pobres, sino un mundo sin ricos y sin pobres y uno suficiente y que llegue para todos y todas, si quieres la igualdad libertaria y quieres la libertad igualitaria, si entiendes que debemos ser libres siendo iguales e iguales siendo libres, si no quieres un mundo regido por la ley del más fuerte en el que el más fuerte acaba con el débil, sino un mundo regido por la ley del más débil en el que el más débil acaba con el fuerte y el débil o lo que es lo mismo un mundo sin fuertes y sin débiles, si no crees en misiones de paz que hacen los hombres de la guerra ni en misiones de guerra que hacen los hombres de la paz, si conoces que hay leyes que son una injusticia como que hay justicias que no son, no son leyes y que a veces lo justo es incumplir la ley y lo injusto cumplirla, si piensas que el imperio de la ley es la ley del imperio y también que el estado de derecho es el derecho de estado y que tal ley y también tal derecho no son sino la fuerza del imperio y estado hecha ley y derecho, si no dudas de que hecha la ley, hecha la trampa y de que quienes hacen las trampas también hacen las leyes, si tienes claro que quien sufre injusticias debe hacer la justicia como que la justicia no ha de hacer injusticias, si estás en contra de que quien reparte se lleve la mejor parte y de que los primeros se lleven lo que es bueno y de que los segundos se lleven lo que es malo y de que el último se lleve lo peor y quieres que todos ellos reciban justamente, ni más ni menos de lo que es necesario, si eres de los que dicen que hay muchas realidades que ser son pesadillas como que hay muchos sueños que hay que hacer realidad, si no dudas de que hay de sobra alimentos para acabar con el hambre y agua de sobra para acabar con la sed y maestros, maestras de sobra para acabar con el analfabetismo y casitas de sobra para que no haya sintechos y hospitales, doctores, medicinas… de sobra para curar males a miles y trabajo de sobra para terminar con el paro y transportes de sobra para transportar a cualquiera y también cualquier cosa y gratuitamente y ropaje y calzados de sobra para que nadie esté desnudo si quiere estar vestido y nadie descalzado si quiere andar calzado y en fin, soluciones de sobra para arreglar los problemas y es que no faltan soluciones y sobran los problemas, si estás en contra de que nada cambie y todo siga igual porque estás a favor de que todo cambie y nada sea igual, si la revolución es tu principio y quieres llevarla hasta el final, si tú a las buenas puedes y a las malas no quieres o si a las buenas quieres y a las malas no puedes, si crees en la política, pero no en los políticos ni en partidos políticos, si ves la diferencia entre que el bien de pocos no es el bien de muchos y que el bien de muchos también lo es el de pocos, si eres ser siempre humano hasta con inhumanos y nunca inhumano con quien es un humano, si tienes aprendido que la verdad no miente como que la mentira no dice la verdad, si eres de darlo todo a quien no tiene nada como de no dar nada a quien lo tiene todo, si tú haces el amor y tú amas lo que haces y obras la justicia y ajustas lo que obras, si estás no con que donde manda capitán, no manda marinero, sino con donde manda marinero, no manda capitán, si sabes por ti mismo que Dios necesita creyentes y la Patria, patriotas y el Rey, la Reina, súbditos y el Amo, sus esclavos pero que los creyentes no necesitan Dios, ni los patriotas, Patria, ni los súbditos, Rey… ni los esclavos, amos, si aspiras a dejar en herencia un buen mundo a tus hijos y a que hereden un mundo mejor los hijos de tus hijos y así continuamente, si amas al oprimido y odias al opresor y amas al explotado y odias a explotador y no quieres que existan los unos ni los otros, si no te sientes libre si tu pueblo está preso y tu clase está presa y no te sentirías preso si tu pueblo estuviera libre y tu clase también, si intuyes que no hay paz cuando acaba la guerra, pero que haber hay guerra cuando acaba la paz, si no entiendes por qué la paz nos cuesta tantas vidas y sí por qué la guerra nos cuesta tantas muertes, si sabes ser a buenas el mejor y a malas no el peor, si para ti no es decidir escoger entre el mal menor y el mayor mal sino elegir entre el bien menor y el mayor bien, si eres contrario a un mundo en el que para que uno gane otro debe perder y para que uno pierda otro debe ganar y estás por otro mundo, por uno en que ganemos todos si nadie pierde y nadie pierda si es que ganamos todos, si no dudas de que es mejor siempre poco, pero bueno que mucho, pero malo y que es también mejor algo que nada como todo que algo y no quieres ni poco ni mucho ni todo ni nada ni lo malo ni lo peor y sí lo bueno y también lo mejor, entonces, tú eres nuestra esperanza y nuestro vivo sueño y nuestro sueño vivo.
A quienes al mal tiempo le ponen buena cara y al peor la mejor, a quienes piensan que todo en la vida tiene su solución, menos la muerte, pero que la vida es el problema, a quienes vienen con palabras amigas y los silencios cómplices y gestos familiares y los hechos amables, a quienes tienen un corazón de almohada y una piel de armadura, a quienes no les va ni contar el dinero ni contar las mentiras y sí historias y cuentos, a quienes aprendieron a hacer la o con un canuto y a pasar al de al lado la pipa de la paz, a quienes salen a tomarse dos cañas y entran con la merluza y saben que no ha sido la primera como que no será la última, a quienes no son serios cuando pinta más bien hacer el golfo y a quienes no son “golfos” cuando la cosa es seria, a quienes lo han pasado mal e incluso peor y el mal y lo peor no ha podido con ellos, sino que los ha hecho más fuertes, a quienes tienen claro que hay luz siempre al final del túnel como que hay túnel al final de la luz, a quienes no te amargan un dulce y te endulzan lo amargo, a quienes han leído de pe a pa el pasado y escriben el presente y sueñan el futuro, a quienes aman hasta el último suspiro y suspiran desde el principio del amor y aman sin perder la cabeza y amando con todo su corazón ganan el tuyo, a quienes no se ahogan en un vaso de agua y si los malos tragos les hacen tocar fondo no echan la toalla e intentan levantarse, a quienes nunca te dicen no me coges en buen momento y no te sueltan jamás en tus malos momentos, a quienes cuando tú más lo necesitas te echan una mano y las que haga falta, a quienes sin dejar de pensar en sí mismos piensan también en los demás, a quienes no hablan mal por las espaldas de quien se encuentra ausente y dicen a la cara del presente lo que quieran decir, a quienes miran todo con los ojos de un niño, han el alma de un joven y tienen la experiencia de quien ha madurado, a quienes cuando lo que leen no les gusta pasan página y después de pasarla escriben una página nueva, a quienes te conocen tal se conocen a sí mismos y conoces tal te conoces a ti mismo, a quienes pueden ser lo más sin hacerte de menos y ser lo menos sin hacerte de más, a quienes se irían contigo al fin del viejo mundo y al principio del nuevo, a quienes yerran al aprender y aprenden del error más que de los aciertos, a quienes son generosos al dar y parcos al tomar, a quienes dan por bueno que hay tiempo para todo y no lo pierden nunca porque saben gastarlo en lo que hay gastarlo y conocen que el tiempo no se puede comprar, aunque a veces se pueda más o menos vender y otras veces se ahorre, a quienes tienen lo que son y no son lo que tienen y es que tienen un ser y no son un tener, a quienes ven a las claras que el mundo es un pañuelo con demasiadas lágrimas y que a mares tocamos el cielo cuando llueven sonrisas como también las risas, a quienes no tienen miedo de preguntar y encuentran el valor para dar su respuesta, a quienes por decir la verdad se la juegan y se la juegan de verdad, a quienes demostraron que primero es vivir y luego que es todo lo demás hasta la hora final, a quienes creen que es mejor el estar muerto en vida que estar muerto en la muerte, a quienes han perdido la fe en Dios o en los dioses, pero siguen creyendo en los seres humanos, a quienes llevan grabado en el alma ni Dios ni Patria ni Rey ni Amo porque Dios no existe y la Patria es burguesa y el Rey es un tirano y el Amo un vil explotador, a quienes ya no creen en los curas ni en la clase política, ni en un partido u otro, ni en los telediarios, ni en la prensa y periódicos…, ni en una u otra policía, ni en los mandos supremos, ni en la empresa, ni en los sindicatos, ni en cosas semejantes y no solo porque los dichos no se lo creen ni ellos, sino porque han dejado ya de creer y solo creen en sí mismos y a veces dudan hasta de sí, a quienes no prefieren un corrupto en prisión que ciento robando, a quienes saben que una persona pobre vale más que mil ricas, a quienes no desean ni ser más ni ser menos ni tener más ni menos que el resto de los mortales, a quienes nunca votan ni al PP ni al PSOE ni al PNV ni a sus traidores ni a ninguno de los demás, a quienes son la polla y dan por el culo al poder y a quienes son la hostia y no dicen amén, a quienes no serán en la vida un hombre de partido y hasta la muerte van a ser del partido del hombre o de la especie humana, a quienes nunca matarían en el nombre de Dios a un ser humano ni en el nombre de nada y siempre matarían a Dios en el nombre de un ser humano y en el nombre de todo lo que ser sea bueno y justo y verdadero, a quienes dan por hecho que hay animales muy humanos como que hay humanos que son muy “animales”, a quienes han mostrado que saben tanto estar abajo como estar arriba y estando abajo no se hacen de los de arriba y estando arriba no dejan de ser de los de abajo, a quienes llegan muy alto, pero sin caer bajo, a quienes no te dicen lo que tienes que hacer ni que hagas lo que tienes que hacer, sino lo que tú quieras, a quienes son capaces de por la libertad de todos y de todas perder su libertad, a quienes dan por hecho que la igualdad es la justicia en persona y que la justicia es tratar a las personas como iguales, a quienes hacen todo para el pueblo y son parte del pueblo, a quienes no comulgan con el yo soy yo y mis circunstancias, sino con el nosotros somos nosotros y las nuestras, a quienes son de la idea de que el poder es de la gente y no la gente del poder, a quienes vuelven loco al poder y aunque éste les quiera enloquecer y aunque les querría hasta locos en su bando del poder no serían ni locos, a quienes gustar les gustaría que la paz fuera el camino, pero saben que la lucha es el único camino, a quienes no son de montar un belén ni de armar un Cristo, sino de aquí paz y después gloria, a quienes sueñan realidades y hacen los sueños realidad, a quienes entendieron que los obreros no tienen patria, pero que hay obreros patriotas como patrias obreras, a quienes gritan abajo los de arriba y arriba los de abajo, a quienes tienen la esclavitud en el cuerpo y la revolución en el alma, a quienes han tomado por cierto que antes que hacer todo de la nada hay que hacer la nada del todo, a quienes al leer que la insurrección es un arte añaden que el arte, una revolución, a quienes se educaron en que el Estado es un arma de la clase burguesa y la insurrección y la revolución la de la clase obrera, a quienes cuando pierden no se dan por vencidos y cuando ganan no se echan a perder, a quienes perdidos se convencen y convencidos y convenciendo vencen, a quienes quieren el bien común como al común bien, a quienes necesitan que tú no necesites y que tú necesites que ellos no necesiten, a quienes defienden al atacado y atacan al defendido por los poderes como al atacante, a quienes quieren que nadie viva como Dios ni nadie como un pobre diablo, a quienes saben disfrutar de un buen libro, de la sombra de un árbol y de un hijo o una hija, a quienes quieren los derechos humanos y a los humanos derechos, que no firmes ni por los suelos, a quienes cuando empiezan a hacer algo lo acaban y cuando acaban empiezan a hacer algo, a quienes se preocupan por ti y se ocupan contigo como consigo mismos, a quienes entienden que no hay dependencia que sea buena ni independencia, mala, a quienes se dan a valer y valen lo que dan y comprenden que darse uno mismo es darlo todo a los demás como que darse a los demás es darlo todo a uno mismo, a quienes no te dicen lo tomas o lo dejas ni o lo das o lo cogemos, sino que tomes lo que quieras tomar y des lo que tú puedas dar, a quienes aprenden a enseñar y enseñan a aprender, a quienes encuentran el camino y caminan al encuentro y no al desencuentro, a quienes no te dan todo hecho ni nada para hacer, a quienes si caes, caen contigo y cuando te levantas contigo se levantan, a quienes hacen fácil lo que es difícil como posible lo imposible, a quienes amigan a los enemistados y enemistadas y no enemistan a los amigos y a las amigas, a quienes no te cierran las puertas de su casa y les abres las puertas de la tuya, a quienes ver ven claro que dos no se pelean si es que uno no quiere como que uno no puede si los dos no “pelean” por lo que hay que pelear, que es el bien de todos y de todas, a quienes no dan a Dios lo que es de Dios ni al César lo que es del César, sino al pueblo lo que es del pueblo, a quienes niegan que todos los caminos lleven a “Roma” y que cualquier “París” valga una misa y han visto que las ciudades santas tienen muchos demonios como que las ciudades de la luz muchas sombras, a quienes la propia experiencia les ha enseñado que mientras impere el imperio la resistencia deberá resistir porque resistiendo al imperio la resistencia llegará a imperar, a quienes han dado buenas muestras de en qué lado de la barricada están y saben que no hay más que dos lados, el de quienes pegan sus pelotazos de urbanismo y demás y el de quienes reciben pelotazos de goma… y a todos ellos y a todas ellas y a quienes me dejo en el tintero y hacen bien su papel… les dedico estos versos con todo mi cariño y les digo ¡salud!
Un buen día verás después de abrir los ojos y despertar del todo que hay muchas injusticias y que a veces declaran inocente al culpable y otras, culpable al inocente y que hay días que premian a quien se merece el castigo, cuando no le perdonan o cuando no lo ascienden y otros días castigan a quien se merece el premio, cuando no le sancionan o cuando no le suman años a la condena. Un buen día veras que hay ilegalidades y aunque digan y digan y vuelvan a decir que ante la ley todos somos iguales, todas somos iguales la verdad es que tras la ley ser somos desiguales. Y más, porque aunque digan que las leyes no hacen diferencias con unos y con otros, lo cierto es que las diferencias con unos y con otros hacer hacen las leyes. A más de que la ley es la ley del fuerte sobre el débil y el rico sobre el pobre y el vencedor sobre el vencido, mientras que la justicia es la justicia del débil sobre el fuerte y el pobre sobre el rico y el vencido sobre el vencedor. Un buen día verás que hay manipulaciones, que la historia que escriben los vencedores echa a perder la historia y que la historia que escriben los vencidos la echa a ganar. Y que aquéllos entierran la memoria y airean el olvido y que éstos entierran el olvido y airean la memoria. Y es que unos olvidan y otros hacen memoria. Porque aquéllos están con los sepultureros y éstos, los sepultados. Y no es lo mismo echar tierra encima del muerto que, oiga, desenterrarlo de una fosa común o de una cuneta. Y la gran paradoja o la contradicción es que aquellos que son conservadores y tradicionalistas y que viven anclados en el tiempo pretérito y remoto no quieren, por nada de este mundo, ni hablar ni que se hable del pasado. Y al contrario, los otros, que son los progresistas como los avanzados y también la vanguardia y viven con un pie en el presente y el otro en el futuro quieren que se hable del pasado. Un buen día verás que hay tergiversaciones y que pueden llamar hombres de paz a los señores de la guerra como llamar señores de la guerra a los hombres de paz. O mujeres y señoras. Que tanto monta, monta tanto… ¿O no? Y que hay mucho político al que le va el mundo militar y la guerra y mucho militar al que le tira política y quizá hasta la paz. A más de que hay quienes hacen paces guerreras como hay quienes, guerras pacíficas o pacifistas. Un buen día verás que hay mucho banderizo y mucha hipocresía y que hay quien es capaz de atacar a los bombardeados y defender a quién y al bombardero, y que, gracias a Dios, también hay quien ataca al bombardero y ampara a los bombardeados. Y lo mismo sucede si en vez de los bombardeados y de los bombarderos hablamos de fusilados y del pelotón o los pelotones de fusilamiento y de niños robados y de los ladrones de niños y de los torturados y los torturadores etcétera y etcétera. Y no es sólo que hay quien defiende el crimen como al criminal si pertenece a su bando este último y al mismo tiempo condena el crimen como condena al criminal si este último es del bando contrario, sino que a su vez defiende a las víctimas propias y de su campo y ataca a las víctimas ajenas y del campo rival. Y así verás que hay quien pone el grito en el cielo ante el crimen del otro, a quien tacha no menos que del mismo diablo, y al mismo tiempo eleva a los mismos altares sus propios crímenes causados por uno de los suyos, a quien tacha no menos que de un Dios salvador. Y seamos honestos, no es lo mismo empuñar las armas contra una democracia o contra una república y matar y matar para instaurar el qué y una dictadura y una tiranía, que el empuñar las armas contra una dictadura o una tiranía para instaurar el qué y una democracia y la misma república. A más de que aquéllos empuñaron las armas para atacar y éstos al contrario en defensa legítima. Y el empuñar las armas, no diré que está bien, pero empuñarlas contra un tirano que las empuña antes y emplea la violencia y la fuerza y mata digo y digo alto y claro que no está nada mal. Y matar está mal y fatal, garrafal, pero en defensa propia la cosa cambia. Un buen día verás que hay mucho sinvergüenza y mucho caradura y verás “democracias” que son dictatoriales y verás “dictaduras” que ser son democráticas. Y que si democracia es el poder del pueblo, en aquéllas está el poder sobre el pueblo mientras que en las otras el pueblo está sobre el poder. Y así suele pasar que quien es dictador y llaman democrático a quien es un demócrata le llama dictador y que quien es demócrata y llaman dictador a quien es dictador le llame lo que es, dictador o no democrático. Un buen día verás que hay mucho fariseo como fariseísmo y que quien dicen que va a misa y que es un buen cristiano es un anticristiano. O una mala persona. Y que quien dicen que quiere quemar iglesias y que es anticristiano es ser un buen cristiano. O una buena persona. Y es que hay quien pasa por ser un hombre de Dios y es como el diablo manda y hay quien pasa por ser un hombre del diablo y es ser como Dios manda. Y a unos como a otros o a unas como a otras, ya dice el Evangelio, por sus obras los conoceréis. Un buen día verás que hay mucho partidista y mucho partidismo y mucho disfrazado y mucho carnaval. y que tal hay derechas que todo han de derechas, hay izquierdas que nada tener tienen de izquierdas. Y que si aquéllas, las derechas, no tienen mano izquierda, éstas, las izquierdas, la tienen de derechas y mano dura como mano de hierro. Y así como hay derechas que se dicen de centro y son ultraderechas, hay izquierdas que se dicen de centro y son tal la derecha. Un buen día verás que hay mucho amiguismo y mucho enchufismo y que hasta el más tonto de la clase puede llegar a ser, sin dejar de ser tonto, un “listo” y que hasta al más listo de la clase le pueden tomar por tonto y es que hay mucho “listo” que sin pisar el aula ni coger los apuntes y sin abrir un libro como sin estudiar termina la carrera y acaba de gerente en la empresa privada, cuando no en la pública y quien haciendo todo lo que el dicho no ha hecho e incluso más y más acaba de peón cuando no de parado y en la cola del paro. Y verás que las obras y los contratos públicos los da un “listo” de aquéllos a cambio de un tanto por ciento o de un porcentaje a otro “listo” de aquéllos. Y que la obra dicha la acaba haciendo el que no fue tan “listo” y le toman por tonto y acabó de peón. Y verás que si un “listo” privatiza lo público le toman a él por un gran hombre y un tipo respetable y digno de imitar. Pero que cuando un “tonto” nacionaliza lo privado y lo llega a hacer público le toman por un hombre de mierda, un don nadie y nada ejemplar. ¡Y es que cuando al tonto le hacen “listo” y al listo le tratan como a un tonto pues pasa lo que pasa! Y cuando un “listo” llega a creerse más listo de lo listo que es y se pasa de “listo” verás que un poli “listo” le lleva ante un juez “listo” y con un abogado listo donde los haya acaba entrando en una cárcel que es para “listos” como para “listillos”. Y cuando un “tonto” llega a estar harto de que le tomen por tonto de remate y no quiere hacer más el tonto del culo sino poner en su sitio de una vez a los “tontos” y “listos” verás que un poli que hace de listo como otro poli que hacer hace de tonto le lleva ante un juez “listo” que lleva casos tontos y que ni con el más listísimo abogado defensor de los “tontos” evita ir a una cárcel para “tontos” como para “tontillos”. Y donde digo “tontos” y donde digo “listos” entienda también “tontas” y entienda también “listas”. Y más, y usted perdone que no quiero ofender con tal caricatura , que mucha o poca algo de verdad tiene, y más digo, porque verás primero al más tonto o la tonta del pueblo o si quiere el más “listo” o más “lista” en la lista de un partido de “listos” y de “listas” y después, como nosotros y nosotras, que somos tomados por los tontos y las tontas del pueblo, elegimos a un “listo” o “lista” para que nos gobierne. ¡Y mal está que nos tomen por tontos, tontas, pero peor que hagamos el tonto y la tonta! Un buen día verás que cuando a una fuerza política de “listos” más que “listas”, más de listos porque hay machismo en política, le pillan en chanchullos de “listos” y de “listas” los “listos” y las “listas” del partido normalmente se libran y siempre hay alguno o siempre hay alguna, que es algo menos “listo” o algo menos “lista”, que es el tonto o la tonta a mano de los “listos” y “listas” que paga el pato o bien por sus listezas o bien por ir de “listo” o bien por ir de “lista”. Y verás que los “listos” y “listas” entonces se hacen más bien los tontos y las tontas y que dicen que el “listo” o a la “lista” a quien le han pillado infraganti y con las manos en la masa era más bien un tonto o una tonta por hacer cosas de “listos” y de “listas”. Y verás que le hacen dimitir y le quitan el carnet y que dicen que es una oveja negra o manzana podrida, cuando lo cierto es que en todo el rebaño no hay ni una oveja blanca o que está el manzano podrido. Y asimismo verás que hay mucho “listo” y “lista” que dice que él o ella es un tonto o una tonta más y verás que al principio lo era y que llevaba una vida de tontos o de tontas, que tenía un trabajo de tontos o de tontas o un trabajo tonto y una casa tonta y hasta un coche tonto o una moto tonta y más cositas tontas, pero que el tonto a lo tonto a lo tonto o la tonta a lo tonta a lo tonta se ha hecho un “listo” o una “lista” que ni Einstein y Newton y Marie Curie juntos. Y la verdad, no son más “listos” y no son más” listas” porque no somos más tontos y más tontas. Que si no… Y es que esto en política es una ley universal, o el abecé ni más ni menos: cuánto más tontos y tontas somos son más “listos” y “listas” y cuánto más listos y listas somos son más tontos y tontas. Así que, sé listo y sé lista. ¡Aunque tú mismo y tú misma! ¡Que eres libre para ser tonto o ser tonta! ¡Y eres libre para ser listo o ser lista!
Me ha enseñado la vida a veces con sonrisas y otras con tristes lágrimas y a veces con el juego y otras con el trabajo y a veces con los premios y otras con los castigos y a veces con aciertos y otras con los errores y a veces con victorias y otras con las derrotas y a veces con palabras y otras con los silencios y a veces con los gestos y otras con ciertos hechos y a veces y otras veces y a veces y otras veces… Me ha enseñado la vida que la salud no es solo el estar sano y salvo ni estar libre del mal y que tarde o temprano de un mal o de otro todos estamos presos. Pero aún estando presos que somos libres para tomarnos ese mal a bien o tomárnoslo a mal. Y que todo depende de la actitud, del cómo nos tomamos el mal cuando el mal llega. Y que tomarlo a bien sin perder la sonrisa y disfrutando de la vida hasta la muerte aunque estemos enfermos es la salud. Y esta depende más del alma que del cuerpo. Y es más un alma sana siempre que un cuerpo sano. Pues con un alma sana no puede un cuerpo enfermo y con un alma enferma puede hasta un cuerpo sano. Por ello es la salud, pase lo que nos pase, amar la vida y vivirla con amor. Me ha enseñado la vida que el amor es amar y que es mejor amar que el ser amado o ser amada, pues si amas, aunque tú no seas amado o no seas amada, amas y quienes aman son los que más se merecen ser amados o amadas y amar hay que amar nos amen o no amen y amar a quien nos ama como a quien no nos ama. Y además de qué sirve, de qué a ti ser amado o amada, si no amas. ¿De qué? ¡Que el amor es de uno y se da a los demás! ¡Y al darlo se comparte! Y por ello el amor es siempre amar y amar sin esperar a cambio ser amado o amada. Porque lo que el amor da a cambio del amar no es más ni menos que el sentirnos felices al amar. Me ha enseñado la vida que la felicidad no se puede comprar y que no tiene precio y que es lo que más vale como lo que más cuesta. Y es que cuesta entender que para ser felices no hace falta nada o casi nada y que nos sobra todo o casi todo. Pues con poco se puede ser feliz y con mucho no serlo para nada. Pues la felicidad no es tener, sino un ser y un estar y un sentir y un pensar y actuar felizmente. Algo así como un alma o un espíritu o una quintaesencia o una filosofía o incluso una política dentro de uno o de una que nos lleva a vivir la propia vida, ocurra la ocurra, estando a gusto y en paz con ella misma, con uno mismo como con los demás. Pues la felicidad es vivir apreciando el valor de vida y saber que el dinero no es solo que no da la misma o la felicidad, sino que nos la quita o que ayuda a quitarla. Me ha enseñado la vida que el dinero es capaz de comprar, bien o mal, todas las cosas que no son importantes e incapaz de comprar ninguna que lo sea. Y es que el dinero puede comprar todo aquello que tener tiene precio, pero no vale nada o casi nada o poco y no puede comprar lo que no tiene precio, pero lo vale todo o casi todo o mucho y que tanto se aprecia. Y es que el dinero como es un mal enemigo es el peor de todos los amigos. Me ha enseñado la vida que un amigo o una amiga que sea amigo, amiga, amigo de verdad, amiga de verdad hay que ganarlo, hay que ganarla, y cuidarlo y cuidarla y no perderlo y no perderla. Y que para ello tiene primero uno que ser un amigo de sus amigos o bien de sus amigas. Pues quien no da amistad qué amistad va a pedir. Y aunque sea verdad que es mejor estar solo que mal acompañado o no tener amigos que haberlos pero malos, uno nunca está solo, siempre está acompañado por sí mismo y de este o de esta tiene que ser amigo o ser amiga, porque quien no es amigo de sí mismo no puede ser amigo de otro o de otra. Y es que para amigarse con los demás primero hay que amigarse con uno mismo. Y la canción ya dice que algo muere en el alma, cuando un amigo se va. Como dice el refrán que quien tiene un amigo tener tiene un tesoro. Y es cierto, como cierto es que quien ha un amigo o una amiga y los hace en verdad hace y ha su segunda familia. Familia que lo es de su propia elección. Me ha enseñado la vida que la familia que es familia de palabra y de hecho es, si no es el mayor, de los mayores bienes que uno puede contar. Un bien y una gran suerte, pues tener el amor de un padre o de una madre y demás familiares, un amor que es amor y más que lo que la palabra amor expresa, en todo tiempo como en todo lugar y ser merecedor del mismo es una maravilla. Un regalo vital de quien nos da la vida y amará hasta la muerte. Que la familia es la gran obra de amor como el fruto de tal trabajo amoroso. Me ha enseñado la vida que el trabajo es un medio de ganarse la vida y que el trabajo mata. Y que hay otros trabajos impagables que son más bien un fin, trabajos que se hacen por amor al trabajo y que maten o no son la vida y sin ellos uno se siente muerto. Trabajos a los que se da la vida entera y a ésta le dan sentido y que vivas o no vivas de ellos, vivir para ellos vives y para ellos te matas. Pero ya se sean estos trabajos o ya aquellos el trabajo hay que hacerlo lo mejor que se pueda, porque todo trabajo bien hecho satisface. Y si es hecho con gusto y gozando del mismo todavía mejor. Y sé, vaya que sé, que hay días en que uno no quiere trabajar y que hace el trabajo a disgusto y más bien porque le fuerza la obligación y la misma necesidad, pero todo trabajo, hasta el más inhumano y odioso y puñetero, tiene sus cosas buenas como sus cosas malas y sus momentos buenos y sus momentos malos y ya que hay que hacerlo y que hay que trabajar mejor no añadir uno las cargas tan pesadas de una mala cara y del mal cuerpo y del mal rollo y la desgana y la pereza y cosas como éstas al trabajo que ya de por sí pesar pesa lo suyo. Y es que cualquier trabajo y sea el que sea mejor con alegría sin duda que tristeza. Me ha enseñado la vida que la tristeza más tarde o más temprano como viene se va. Y aunque a veces pretenda venir para quedarse y se quede más tiempo del debido, siempre es uno quien le abre la puerta para que ella entre y uno quien se la cierra para que ella no salga. Y aunque está en nuestras manos la llave de la puerta, una vez que está dentro la tristeza lo mejor es no hacerle caso. Y es que en la casa de uno no suele haber solamente tristeza y hasta la hora más triste minutos tiene alegres y lo mismo al revés y la clave es poner la atención más en éstos que ponerla en aquélla. Y la tristeza a veces nos agarra tal otras a ella nos agarramos, pero ya nos agarre o ya nos agarremos la podemos soltar y dejar que se vaya y agarrar otras cosas. Porque, oiga, hasta en la noche más oscura de todas hay estrellas que brillan y a ellas hay que mirar porque son las que cuentan. Y además a cualquier noche le sigue siempre la pura luz del día. Por ello cuando se haga de noche hay que tener paciencia y además esperanza en que se hará de día. La vida me ha enseñado que la esperanza es como el agarrarse en medio de un naufragio a un madero que flota y esperar y esperar que llegue el salvamento sin saber si algún día el mismo llegará, mas con la fe en que sin duda va a llegar. Una esperanza que jamás hay que perder, esté o no por ganar lo que sea esperado o esté más que perdido. Y es que ella no es lo último que se llega a perder, sino que la esperanza es más bien lo primero que se debe ganar. Pues quien tiene esperanza, tiene media victoria. Mas la sola esperanza no es más que ese madero que vaga a la deriva y que precisa un norte y el empuje del náufrago para dar con la tierra que él desea alcanzar. Y la tierra es el sueño, aquello que se espera ver con los propios ojos. Me ha enseñado la vida que el sueño es lo que da sentido a la existencia. Pues para qué vivir, sino para lograr realizar nuestros sueños. Sueños que ya se hagan realidad o que no y se queden en sueños son tan o más reales que la llamada realidad. Me ha enseñado la vida que la realidad no es tan real como a veces nos la pintan. Y es que una cosa es la realidad que es y otra la realidad que nos dicen que es. Y además es verdad que del dicho al hecho, ya lo sabe, va un trecho y es a veces el trecho la mentira en persona. Me ha enseñado la vida que la mentira siempre va disfrazada de la misma verdad, pero que en el momento que es desenmascarada ella queda al desnudo y la verdad vestida. Me ha enseñado la vida que la verdad es siempre lo que ella dice ser y que no admite duda, pero que siempre hay alguien que de la misma duda y que el paso del tiempo la reafirma, no muda. Me ha enseñado la vida que la duda que es duda de todo duda y duda, duda hasta de la duda. Pues la duda que no duda nunca es la duda, sino siempre es la fe. Me ha enseñado la vida que la fe es el creer a pesar de las dudas y no salir jamás o en la vida de dudas. Y es que la fe es creer a ciegas y sin prueba ninguna en un ser sobrehumano y divino o en seres en plural. Y así como no hay religiones sin fe, hay fes sin religiones. Me ha enseñado la vida que no es la religión el camino que pone al ser humano ante Dios o delante de Dios, sino el que pone a Dios ante como delante de aquél, del ser humano. Y que tan duda es que subamos al cielo o allá donde esté Dios como que haya Dios alguna vez bajado hasta la tierra. Me ha enseñado la vida que la tierra es un mundo que está lleno de mundos chicos. Y que el mundo es como un universo, pero en pequeñito. Me ha enseñado la vida que el universo es como un mundo a lo grande que está lleno de mundos chicos. Me ha enseñado la vida que los chicos, los hombres son chicos que han llegado al final a ser hombres, pero que más que hombres, lo que tienen que ser, sin duda, es ser humanos. Humanos con los hombres como con las mujeres. Me ha enseñado la vida que las mujeres se han hecho mujeres en un mundo de hombres y que quieren crear un mundo de mujeres iguales a los hombres. Y es que no quieren ser esclavas de los hombres, sino mujeres libres. Me ha enseñado la vida que ser libres es tanto ser libres de palabra como serlo de hecho. Porque ser libres es poder decir al resto lo que no quiere oír como hacer lo que el resto no quiere que se haga. Siempre que lo que sea dicho y también hecho sea verdad y bueno y justo y no falte al respeto. ¿Mas quién dice qué es la verdad y lo bueno y lo justo y que al respeto no falta? Habría que partir de una buena intención y seguir con que lo que sea dicho y hecho sea bien dicho y hecho, es decir que las formas del dicho como el hecho sean buenas y bueno a su vez sea el fondo de lo dicho y lo hecho y por último que los efectos tanto del dicho como del hecho sean buenos. ¿Mas buenos para quién? ¿Para quien lo haya dicho y hecho como para quien sea ello dicho y hecho? ¿O más bien para los y las más o la gran mayoría? No lo sé, ahí lo dejo. Mas lo que tengo claro es que la libertad que para ti deseas la debes desear lo mismo para el resto. Y es que no hay libertad donde no hay igualdad. Me ha enseñado la vida que la igualdad existe y que lo que nos hace iguales es ser seres humanos. Porque todas y todos lo somos. Y no puede ser que esa igualdad que somos, lo queramos o no, la perdamos cuando lo dejamos de ser. De ser seres humanos. Y nos diferenciamos en hombres y mujeres o en los blancos y negros… o en nativos de aquí y nativas de allá o en los ricos y pobres o en patrones y obreros o en creyentes y ateos o en derechas e izquierdas y en demás distinciones que nos hacen distintos cuando somos iguales. Y son desigualdades que los seres humanos creamos y que nos traen la guerra y nos rompen la paz. Me ha enseñado la vida que la paz es estar en paz con uno mismo y en paz con los demás, pero que nunca hay paz con uno mismo ni hay paz con los demás si no hay libertad, igualdad y justicia. Me ha enseñado la vida que la justicia es dar a cada cual lo que le corresponde y lo que necesita para llegar a ser una buena persona y para una vida digna, decente y buena. Y que lo justo no es siempre lo que la ley viene a señalar, sino más bien lo que apunta la justicia y la verdad y la razón humana y el corazón humano. Sin olvidar que donde no se hace justicia siempre se hace la guerra. Me ha enseñado la vida que la guerra es el lenguaje de las armas que empuñan los culpables y que mata a inocentes. Y ya sea verdad o no lo sea que la guerra es la continuación de la política por otros medios, lo cierto es que no lo es por los mismos fines. Me ha enseñado la vida que la política es o debiera ella ser hacer el bien común, aunque lo más “común” es hacer el privado, que en sí es el mal común. Y es así la política una guerra o una lucha por el poder. Por el poder político, porque el verdadero poder es económico y también militar. Y así resulta que el poder, el político, es un medio que usan los poderosos, que suelen ser los menos, para tener en sus manos como a sus pies a los que “no lo son”, mas deberían serlo, porque a fin de cuentas el poder es del pueblo como el pueblo lo es, y que ser son los más. Mas también es un medio que estos usan, los débiles que ignoran que son fuertes, cuando caen en la cuenta como toman conciencia de su fuerza y poder para derrotar a aquellos poderosos. Poderosos porque tienen todo el dinero del mundo y más que todo el mundo y lo defienden con sus armas, que van desde la plata pasando por las leyes y las fuerzas armadas a la prensa, el altar, parlamentos y Estados… Y es que así son los ricos y así son sus miserias. Me ha enseñado la vida que los ricos son ricos y las ricas son ricas a costa de los pobres y a costa de las pobres. Me ha enseñado la vida que los pobres son pobres porque no tienen “bienes”, pero que son muy ricos porque no tienen males. Me ha enseñado la vida que los males y el mal son cosa de los malos y de las malas, por mucho que los malos y mucho que las malas digan que son personas de bien y de buena familia. Me ha enseñado la vida que el bien es todo aquello que hacer nos hace bien sin hacer mal al resto. O que hace bien al resto sin hacernos el mal. Y para hacer el bien hay que tener cabeza como un buen corazón. Me ha enseñado la vida que la cabeza siempre ha de estar en su sitio y que no hay que perderla y que si uno la pierde, se ha de ir en su busca, pues solo quien la pierde puede ir a buscarla y solo quien la busca es capaz de encontrarla. Y a menudo se ha dicho de ella, de la cabeza, que como puede ser nuestra mejor amiga puede ser a su vez la peor enemiga y al igual que a una amiga se le cuida debemos cuidar nuestra cabeza, pues la mejor amiga puede volverse la peor enemiga como puede volverse la peor la mejor. Y de lo que se trata es de que la cabeza no mande sobre uno mismo, sino que uno mismo mande sobre la misma. Sin olvidar que somos cabeza y corazón. Me ha enseñado la vida que el corazón es el motor de nuestro ser y a veces su volante. Y que un buen corazón no es que el que late más, ni el que late más fuerte, sino el que nunca para y tictac y tictac nos lleva a tiempo, a tiempo al lugar que es debido. Que es el bien y el amor. Que nos llenan el cuerpo como el alma de dicha. Me ha enseñado la vida que el cuerpo es una máquina, pero de carne y hueso, llena de sentimientos y también pensamientos y sueños que nos llegan al alma. Me ha enseñado la vida que el alma es como un sol que todo lo ilumina, mas que pueden las nubes taparlo y al taparlo nos llenamos de sombras y vivimos a oscuras. Y que más que materia, es como la energía. Me ha enseñado la vida que la energía son las ganas de vivir. Y que a más de energía, también somos materia. Me ha enseñado la vida que la materia es como una pasta de la que estamos hechos o hechas, pero que lo importante no es de qué estamos hechos o hechas, sino más bien qué somos capaces de hacer con lo que estamos hechos o hechas. Y es que se trata de hacer bueno el refrán de tal palo, tal astilla. Pues no basta tan solo con el tener madera, pues para hacer un mueble hay que dedicar tiempo y dedicar espacio. Me ha enseñado la vida que el tiempo nunca para y que se va volando. Y que al tiempo hay que darle tiempo y que el tiempo a todos como todas nos pone en su sitio o su espacio. Me ha enseñado la vida que el espacio está hecho de espacios y vacíos. Y que el espacio hace un espacio al vacío y que el vacío hace el vacío al espacio. Y que al igual que hay los espacios vacíos hay también vacíos espaciosos. Y que todos y todas debemos ocupar nuestro espacio, aunque llegará el día de dejarlo vacío, cuando llegue la muerte. Me ha enseñado la vida que la muerte es el punto final de toda vida, aunque querer queramos sea un punto y seguido. Y que haya otra vida. Me ha enseñado la vida que la vida no es más que una poesía que uno escribe de su puño y de su letra del principio hasta el fin y que una vez escrita no es nada más que una poesía vital y nada menos que una vida poética.
La verdad es que estar yo estoy en este mundo, pero lo cierto es que no soy de este mundo. Y es que estoy en un mundo del que no soy y soy de un mundo en que no estoy. Del mundo que nos dicen que es imposible y que decimos que es posible y que vamos hacer lo imposible entre todos para hacerlo posible y todo lo posible para hacer lo imposible. ¿O hay que hacer al revés? ¿Hacer lo que es posible para hacer lo imposible y todo lo imposible para hacerlo posible? ¿O no es esto posible? ¿Se puede o no se puede realizar nuestro mundo, realizar nuestro sueño? ¿Un mundo que es en un sueño! ¿Un sueño que es un mundo! Un mundo que no esté en peligro de muerte ni su vida en peligro. Un mundo que no ande buscando allende mundos como buscando vida y echando a perder este y sus vidas a mares. Un mundo que no sea capaz de destruir con sus bombas el mundo, sino de construir un mundo que es la bomba. Un mundo que no tenga un primer mundo ni un segundo ni un tercero…, sino un mundo que sea de diez y no de cuatro. Un mundo en que no haya ni la sed de riquezas ni la sed de verdad ni el hambre de ganancias ni el hambre en los estómagos. Un mundo en que no ocurra que unos pocos, los menos, posean todo y más y que muchos, los más, posean nada y menos. Un mundo que merezca la alegría y que no se merezca la pena. Un mundo que no llegue a la paz por las guerras ni vaya a guerras por la paz, sino que llegue por la vía de las paces y la paz a ésta como a aquéllas. Un mundo que en el nombre de la seguridad no realice recortes en nuestras libertades sino que en nombre de las libertades recorte en la seguridad. Pues no se trata de recortar libertades y armarse hasta los dientes para estar más seguros, sino de desarmarnos y ser más libres para nuestra seguridad. Un mundo en que no sea la injusticia la ley, la excepción la justicia, sino al revés, la justicia la ley, la excepción la injusticia. Un mundo en el que a más de una declaración de derechos humanos haya la obligación de cumplir los derechos. Un mundo en el que nadie deba venderse a nadie y un mundo en el que nadie pueda comprar a nadie. Un mundo en que no ocurra que lo mío es mío y que lo tuyo es tuyo ni uno en que lo mío es mío y lo tuyo también ni uno en que lo mío, mío, y lo tuyo, de entrambos ni uno en que lo mío es mío y lo tuyo es de todos ni uno en que lo mío es tuyo y lo tuyo es mío, ni uno en que lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo, sino un mundo en que nada sea de nadie y todo sea de todos como todas, un mundo en que no exista la propiedad privada, sino la propiedad común y en el que la materias primas como los medios de producción y el producto de estos esté en manos de la clase trabajadora o del pueblo trabajador. Pues la tierra y el mar y el cielo y el subsuelo… son de quien los trabaja y no para sí mismo o sí misma, sino para la sociedad o la comunidad. Para todos y todas. O de otro modo, no son de quien para sí los trabaja o del trabajador o la trabajadora, sino más bien del pueblo obrero como trabajador que en común los trabaja. Y así será un mundo para todos y todas, como todas y todas seremos para un mundo. Un mundo en que no haya Estados sobre pueblos, ni reyes sobre gentes, ni Dios sobre los hombres, ni hombres sobre mujeres, ni ricos sobre pobres, ni patrón sobre obreros, ni blancos sobre negros, ni los representantes sobre representados, ni la ley sobre la verdadera justicia, ni el juzgador sobre el presunto inocente, ni el poder sobre la voluntad popular, ni los mass-media sobre las llamadas audiencias, ni ejércitos sobre la población civil y desarmada, ni nadie sobre nadie, ni nada sobre nada, sino un mundo en que haya igualdades reales. Un mundo en que no sea el hombre un monstruo para el hombre, sino en el que haya hombres, mejor seres humanos, y en el que no haya monstruos. Un mundo que transforme la energía limpia en la materia limpia y la materia limpia en la energía limpia. Un mundo con el cielo sin basura espacial…, el aire sin venenos…, la tierra sin contaminaciones…, los bosques sin deforestaciones…, las selvas sin su ser esquilmado…, las montañas sin restos de las expediciones ni de las excursiones…, el subsuelo sin las ponzoñas ni demás…, la mar sin la cruz de los plásticos ni tumbas en sus profundidades…, los ríos sin residuos de industrias ni de la actividad humana…, los lagos sin asquerosidades arriba como abajo…, el agua sin nada de impurezas, los polos y los hielos y los glaciares sin letal retroceso, un mundo, en fin, sin los desastres causados por humanos. Un mundo en el que no exista la amenaza que es el cambio climático ni existan sus malas causas ni malas consecuencias. Un mundo en que se dé solución al problema y no haya problemas para dar soluciones. Un mundo que ha entendido que su cambio empieza dentro del ser humano cuando empieza el cambio de su mundo interior y que el cambio va a más cuando aquél cambia el mundo. Y que una vez que ambos han cambiado, el cambio continúa. Y es que el hombre que logra cambiar por dentro cambia el mundo de ahí afuera. Y este mundo de fuera al cambiar cambia al hombre por dentro. Y así continuamente. Aunque a veces el cambio ocurra al revés y empiece por el mundo y llegue hasta el humano. Y por ello la clave está en que sea el fruto del proceso de cambio un mundo humano como un humano “mundial”. Un mundo que haya visto que los cambios a veces son de cosas pequeñas como otras de las grandes y que pueden los cambios de las cosas pequeñas lograr cambios muy grandes como pueden los cambios de las cosas muy grandes lograr cambios pequeños. Y así el cambio esencial es el que cambia las pequeñas y grandes a mejor, a mejor. Un mundo que no duda de que la educación, en su sentido amplio, es el arma con más poder para cambiar el mundo y al hombre y la mujer o al ser humano. Y que se trata de cambiar la educación para cambiar a éste como el mundo. Y es que la educación no solo ha de enseñar a interpretar el mundo y a los seres humanos, sino a transformarlos. O con otras palabras la educación es revolucionaria de serlo ella misma. Y para educar hay que empezar temprano, pero acabar muy tarde o nunca. Y es que para educar nunca es tarde ni nunca pronto para cambiar el mundo y a los seres humanos. Un mundo que comprende que la tierra no es del hombre ni el hombre es de la tierra, sino que tierra y hombre ser son del universo. Y es que la tierra no es humana ni el humano es mundial, sino que son más bien ambos universales. La tierra universal, el hombre universal. Un mundo que en paz viva por ser más importante el poder del amor que el amor al poder. Y así se trata de que sea poderoso el amor y amoroso el poder. Y es que el amor es quien puede mover el mundo en dirección a su norte que es el amor para llegar a amarnos las personas, las unas a las otras, como a nosotras mismas. Un mundo que no olvida que somos hijos de la vieja madre tierra como padres de nuestra hija la nueva tierra. Un mundo que asegure que quien salva una vida, salva a su vez un mundo y que quien salva un mundo, salva más de una vida. Un mundo que da cuenta de que hay que llevar este mundo hasta el otro mundo como el otro hasta éste. Y con el ser humano tanto o más de lo mismo. El ser humano del presente al del futuro y el del futuro hasta el del presente. Un mundo que saber sabe que no merece la pena morir por este mundo ni tampoco este humano, sino vivir como el llegar a morir por el otro, el otro mundo y el otro ser humano. Un mundo que destruya el mundo que es inmundo sin destruir el mundo y que construya el mundo que es mundo y que es humano. Y a la vez que destruya al ser que es inhumano y que construya al ser humano bien humano. Y es que humano en la vida, nunca se es demasiado. E inhumano, al revés, siempre se es de más. Porque se trata de mejorar este mundo como a la especie humana hasta hacer de este mundo malo un mundo bueno y de este mal humano un buen humano, intentando, eso sí, llegar al mejor mundo como al mejor humano que nos sea posible en nuestro tiempo como en nuestro espacio. Un mundo, por desgracia, que ha heredado de los antepasados si no el peor mundo, uno malo y que a los descendientes teste si no el mejor, uno bueno. Un buen mundo. Un mundo que no lleve en sí todos los mundos que antes han fracasado, sino todos los mundos que después triunfarán. Un mundo que haya sido creado y recreado con la revolución, más que la evolución, y que en revolución esté constantemente. Pues la revolución no es una flor de un día ni es la flor de una noche sino más bien la flor del día hasta la noche y de la noche al día y del día tras día y la noche tras noche. Un mundo con conciencia de que tal mundo es una base en la tierra como una Apolo 11 para explorar los mundos. Y que aquélla no es más que un pequeño paso para el hombre y que ésta es un gran salto para la humanidad. Un mundo que no crea que vaya ir al cielo que nos dice la fe, pero sí al que asegura la ciencia y la razón y que sabe que se va ir el mundo al infierno o dicho de otra forma, a la eme cuando sea por otro mundo mejor él superado. Un mundo que asegure que Arquímedes tenía más que mucha razón: dadme un punto de apoyo y levantaré el mundo, y es que sin el apoyo social o de la gente no es posible otro mundo ni hoy ni mañana ni pasado. Un mundo que haga bueno lo de que nunca ha habido nada más poderoso que un pensamiento al cual le ha llegado su tiempo y un sentimiento que ha encontrado su espacio. ¿O es tal vez al revés? Un pensamiento que ha encontrado su espacio y un sentimiento al cual le ha llegado su tiempo. Un mundo que ha empezado en los seres humanos y acabará sin ellos. Si no hay humanidad, si no hay corazón. Un mundo que no sea nunca un “mundo feliz”, sino más bien que nos haga felices siempre. Un mundo en que ganarse la vida no nos mate poco a poco o de golpe y en el cual el trabajo ser no sea de esclavos ni de esclavas ni una esclavitud que al final uno acepta por un tiempo a cambio de un dinero sino que sea libre y nos haga más libres. Y en el que haya trabajo para todos y todas como sea su fruto para todo el mundo. Un mundo en que el dinero no sea un bien preciado, sin el mal evitado. O un mundo sin dinero y sin compra ni venta de bienes y servicios y sin precio y sin coste que se paga con vidas, pero un mundo relleno de valores humanos y con valor sentimental. Y es que el dinero en sí no sirve para nada más que para que haya una gente muy rica y otra gente muy pobre y para que unos vivan de muerte pues lo tienen de más y otros mueran en vida pues lo tienen de menos y para que unos y otros sean hasta capaces de matar por dinero e incapaces de hacer una vida sin él. Un mundo en que por tanto las cosas no se hagan por dinero ni por el bien privado, sino por el común. Porque es bueno para todos y todas. Un mundo que sabiendo que los recursos son limitados y que algunos finitos no cree unas necesidades que sean infinitas ni produzca objetos con los días contados y de usar y tirar, sino más bien de usar y de durar y que se reutilicen como que se reciclen. Un mundo en que a los más o a la gran mayoría no le falte lo básico ni a una minoría le sobre lo superfluo, sino que todos, todas tengan lo justo y necesario para haber una vida digna de ser vivida. Y en el que lo más básico: agua, comida, abrigo, casa, salud, educación y transporte y demás ni se vendan ni tampoco se compren, sino que se dispensen en función de las necesidades que tengan las personas. Un mundo en que no haya escasez ni abundancia, ni de más ni de menos, sino lo necesario para satisfacer nuestras necesidades. Y así no haya quien tire a la basura lo que no necesita ni quien de la basura tome lo que precisa. Un mundo en que no haya armas y los conflictos se arreglen no a través de la fuerza, sino de la palabra y el diálogo y pacto y que la última voz como el último voto lo tenga el pueblo mismo o las personas mismas. Un mundo sin tiranos con disfraz de demócratas como sin tiranías enmascaradas de democracias, sino de democracias de verdad de la buena, en las que el poder sea de todos, todas, no de muchos o muchas o de pocos o pocas o de uno o de una. Sino de todos, todas. O del pueblo en persona. Un mundo sin imperios y sin emperadores y sin emperadoras y sin imperialismo y sin capitalismo, más bien un mundo de humanos y de humanas y de buen humanismo en el cuerpo y el alma. Un mundo en que no exista opresor, opresora ni oprimido, oprimida ni quien explota ni quien sea explotado, sino un mundo de pares y semejantes y de personas prójimas. Un mundo en que no haya inmerecidos ni premios ni castigos, sino que sea justo y que haga justicia y en que se premie a quien mejore este mundo y se castigue a quien y a quienes lo empeoran con trabajos para mejorar nuestro mundo. Un mundo en que no exista ni la pena de muerte ni una vida de pena. Y también sin prisiones y sin presos y presas, sino con centros reeducacionales. Y es que no son los seres humanos malos de nacimiento ni por naturaleza, sino socializados mal y mal educados y así aprenden a hacer el mal como a obrar mal y en el que quien lo haga sea reeducado o resocializado, porque puede aprender a hacer el bien como a hacer lo que es mejor. Y eso quiero pensar y eso quiero creer, aunque hay veces que visto lo visto dudo de ello. Pero aún así no pierdo la fe en el ser humano y creo en las personas buenas como en las malas. Y confío en que pueden, educación mediante, éstas volverse buenas como aquéllas mejores. Y así creo en el cambio y en la revolución de los seres humanos y del mundo también. Y ya nos dijo Heráclito que todo cambia, que nada es, que nada es permanente, excepto el cambio y que al mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos. Por lo tanto cambiemos nosotros y nosotras y también nuestro mundo. Que queramos o no cambiará y cambiaremos. Y es sin duda mejor cambiarlo a nuestro gusto que a su gusto nos cambie.
La mujer de mis sueños y chica de mi vida y niña de mis ojos verdes y mis pupilas es la fémina que yo quiera y que me quiera para toda la vida, la que sea bonita de observarla por dentro y mirarla por fuera, la que sepa robarme con arte el corazón y a cambio me dé el suyo, la que me tenga loco de amor y por amor me lleve a hacer locuras, pero locuras cuerdas, como corduras locas, la que logre curarme todos los males como cerrarme las heridas, la que sepa escribirme me gustas en mi pecho y un tú y yo por el alma, la que me gane entero y por mí ande perdida, la que llegue a encontrar en mí lo que buscaba y la que en ella encuentre lo que buscaba yo, la que no dude de que está hecha para mí como yo para ella, la que me guste como le guste y nos gustemos el uno para el otro, la que sea feliz haciéndome feliz y haciéndoselo yo y haciéndonos felices, la que me siente bien y mejor y del mal y lo peor me aparte, la que sea conmigo y no mía y yo sea consigo y no suyo, la que nunca me falte ni le falte ni nunca me sobre ni le sobre, la que quiera quererme y no pueda no hacerlo, la que con obras muestre, más que buenas razones, su amor y sus amores, la que sea como la viva primavera que la sangre me altera, la que me diga yo te quiero a ti, amor mío, como esposo y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad y en la salud y en la enfermedad y amarte y respetarte todos los días de mi vida hasta que la muerte nos separe y una vez lo haya dicho y lo haya dicho yo lo dicho lo cumplamos palabra por palabra, la que no necesite a Dios como testigo ni altar para decirme ni escucharme un sí quiero, la que sea primero fiel a su corazón y sea después fiel, fiel a mi corazón, la que me haga el amor y no la guerra y a mí me dé sus besos de paz y no el de Judas, la que me ame y me quiera tal y como yo soy y se enamore de éste y no del que quisiera que yo llegara a ser o del que le gustara que yo fuera o yo fuese, la que nunca se canse de mí persona y siempre halle el descanso en mí, la que me deje libre para amarla y quererla y no se sienta presa al amarme y quererme, la que me hable escuchándome a los labios y escuche mirándome a los ojos, la que me dé calor en los momentos fríos y enfríe en los calientes, la que empiece de amiga y sin dejar de serlo acabe en más que amiga porque es mi gran amor como yo soy el suyo, la que lo quiera todo conmigo y de mí nada, nada más, nada menos que mi amor hacia ella y lo que éste conlleva, la que tenga en los ojos chiribitas por mí y sienta mariposas volando en el estomago, la que cuente conmigo como cuento con ella y nos contemos todo, la que vea que somos un dos en uno como somos un uno en dos, la que se haga en mi vida un sitio para ella y en la suya me haga un sitio para mí, la que logre sacarme a bailar y bailando juntos no nos pisemos los pies y de pisarlos que sea sin querer, la que no pierda nunca la sonrisa y me haga reír a carcajadas, la que olvide lo malo y recuerde lo bueno, la que sea una buena madre, mujer y amiga… y la mejor persona y una amante divina y una amada muy humana, la que vista de seda o vista pobremente esté guapa por ser hermosa interiormente, la que de día sea como un sol en invierno y de noche tal una luna llena en verano, la que tenga ese algo que no sabes bien qué, mas que lo es todo y todo queda en nada si falta, la que al estar con ella entre nos haya química como surja la magia y veamos que el truco es tan solo el amor, la que me atraiga tanto que no pueda evitarlo ni lo quiera evitar, la que me dé su brazo para que no me caiga y para levantarme me dé el otro si caigo, la que me bese como besan en las novelas y me acaricie como una pluma a las hojas, la que me haga sentirme como un pez en el agua y una nube en el cielo, la que logre juntar su camino y el mío y haga conmigo el nuestro del principio al final, la que me dé su mano sin que yo se la pida como tome la mía sin llegarla a pedir, la que sin conocerla me haga cosquillas como también me haga tilines y una vez conocida no pierda aquéllas y éstos vayan a más y más, la que me quedaría con ella de cabeza y me quede con ella con todo el corazón, la que consiga que no piense en otra chica y que piense que no hay ninguna como ella, la que me haga decir contigo todo y más, contigo nada menos, la que diga verdades de verdad como diga mentiras de mentiras, la que esté donde esté me lleve a mí consigo y esté donde esté yo la lleve yo conmigo, la que entienda que la vida es como un sendero de poesía a veces como otras de poemas y que ser un poeta como ser poetisa es hacer poesía hasta de los poemas por amor no al poema, sino a la poesía, la que sepa o ignore qué es el amor, no dude que el amor es amar y que al amar no vale el pasado yo amé ni el futuro amaré, sino el presente amo como el gerundio amando, la que confíe en ella como confíe en mí y no haya entre nosotros ni mentiras ni engaños ni tampoco secretos, la que allende su vida como allende la mía ella viva conmigo y yo viva con ella la vida que es la nuestra, la que sea una niña en cuerpo de mujer y sea una mujer de un solo hombre en el alma, la que forme conmigo la bonita pareja que da gusto ver junta, la que consiga ser un chute de alegría, un subidón de afecto y un buen viaje de amor y la droga más pura que engancha de por vida, la que me haga sentirme joven y desear envejecer con ella, la que me vea guapo y me quiera hasta feo y si afeo me aguape y si aguapo no afee, la que cuando despierte me diga con cariño ya es de día, amor mío, como cuando me duerma, corazón, dulces sueños, la que sea una buena compañera y me haga la mejor compañía, la que me ame por todo y me quiera por nada, la que llegue a decirme me encantas con palabras, te amo con los silencios y amémonos con hechos, la que sea conmigo como solo es conmigo y yo sea con ella como solo con ella, la que lo tenga todo casi y lo que le falte lo encuentre en mi persona, la que logre mostrarme que es de carne y de hueso y conmigo uña y carne, la que me dé su tiempo sin quitarme mi espacio como me dé su espacio sin quitarme mi tiempo, la que esté de quitar el hipo como sea de levantar la boina, la que tenga unas formas suaves como la brisa y el fondo más bonito que una lluvia de estrellas, la que no albergue dudas de que yo a ella la quiero y tenga la certeza de que me quiere a mí, la que sepa encontrarme cuando me haya perdido y no sepa perderme cuando me haya encontrado, la que no quiera estar ni encima ni debajo de mí, sino que estemos los dos a igual altura y juntos como al lado y siempre dentro el uno del otro y para siempre, la que sepa a qué saben mis sonrisas y lágrimas y virtudes y vicios y a qué huelen mis sueños como mis pesadillas y principios y dudas y gustos y disgustos, la que nunca se tome el amor como un juego ni tampoco un trabajo, sino como el mejor gozatiempos de todos, la que tenga derecho a quererme como lo tenga yo a quererla y me quiera y le quiera no por obligación, sino por un impulso nacido en los adentros como una decisión tomada libremente con la cabeza fría y el corazón caliente, la que sea una dama sin ser una princesa y no quiera a su lado un príncipe ni un rey, sino un buen caballero, la que conozca cuándo se ha de hacer de rogar como cuándo ella tiene que dejarse llevar, la que tome el poder que a ella le corresponde y mande como el hombre, ni más ni menos, la que no sea una mujer de armas tomar ni rompecorazones ni por el interés, te quiero a ti burgués ni una vivalavirgen ni una vivalavida, sino una buena chica de cabeza a los pies y de chapó y de diez, la que me eche los tejos por la mañana como flores al mediodía, me enamore a la tarde y a la noche me haga el amor por amor hasta caer dormido diciéndome te quiero, mi cielo, para siempre y así día tras día y así noche tras noche, la que valga su peso en decoro y no en oro y su altura en bondades y no en sus propiedades, la que logre sembrar su semilla en mi ser como echar sus raíces en mi cuerpo y después con cuidados y mimos y riegos y esperanza como paciencia a mares que en mi alma amanezca la planta del cariño con la flor del amor y que no se marchite, la que quiera comerme los labios al besarme sin morderme la lengua y beber verso a verso mi sangre de poeta y respirar los aires de mi boca encelada, la que me haga vivir la vida con amor y morir con amor y ser capaz de dar la vida por el nuestro, la que sienta por mí lo que siento por ella y piense en mí como en ella piense yo y por nosotros haga lo que yo por nosotros, la que muestre que somos una buena pareja y en ella ambos parejos, la que conmigo quiera tener no relaciones sexuales sin amor, sino una relación amorosa con sexo, la que me vea a mí no de Romeo ni como un Don Juan Tenorio, sino como su amor y amado de por vida y la que yo la vea no de Julieta ni como una Doña Inés, sino como mi amor y amada hasta la muerte, la que viva para amar y ser amada y se muera porque la ame y por amarme, la que conozca que le sobran al amor la fuerza y las razones para amar a lo amado y que le basta con el sentimiento puro que llamamos amor y que amar nadie ama porque lo diga la fuerza o bien la razón, sino porque lo dice, lo dice el corazón, la que me lleve a la escuela del amor y me enseñe que amar al prójimo y la prójima como se ama a uno mismo es más que un mandamiento una necesidad y que ser somos hijos sin duda del amor como somos sus padres y que el principio de la vida es el amor y su razón de ser, la que no quiera haber un amor ideal, sino que nuestro amor sea un amor real, la que nunca esté ciega de amor y que al mirarme con los ojos abiertos y lo mismo cerrados vea y sienta mi amor por ella y al mirarse vea y sienta su amor por mí y una vez haya visto esto y lo haya sentido, mirando y sin mirar vea allende y allende sienta su amor y el mío a nuestro amor, al nuestro, la que haya visto que lo que se dice amor no hay a primera vista, sino que al amor siempre se le pasa revista, la que haya comprendido que el amor de nacer, nace de la amistad y que crece sumando a ésta el amor de amigo y el amor de la amiga y que muere al morir el amor bien de uno o bien el de los dos, mas si encuentra una muerte buena aunque el amor muera, la amistad que fue antes del amor y durante también será después del amor amistad y es que el amor bien hecho no acaba en “desamor” o en falta de amistad y menos, mucho menos en la enemistad, la que tenga bien claro que el amor no se busca ni tampoco se encuentra y que el amor ni nos busca ni nos encuentra y es que el amor es obra de dos y se construye entre dos a diario, aunque con uno baste para que se destruya, la que dé por seguro que el amor nace en uno, luego es cosa de un par y que se siente mal si hay terceras personas, la que ponga en cuestión ese refrán que dice que allí donde hubo fuego, siempre quedan rescoldos, pues si lo hubo y no hay fuego y si el fuego ha muerto, mueren hasta las brasas y además de rescoldos no siempre se hace un fuego, que hay que tener madera… y soplar y avivarlo y que surjan las llamas y mantenerlo vivo y los segundos fuegos no son como el primero y suelen ser más fríos y no calientan tanto y a menudo quien juega con fuego en el amor lo quema tal se quema, la que no se arrepienta de amar ni necesite del perdón para amar ni para que la amen, la que sepa el lenguaje del amor y que éste ya sea con palabras o ya con los silencios decir dice bien poco, que dice más con gestos y que lo dice todo con obras y con hechos, la que se haya educado en que en el universo que llamamos amor el tiempo para amar siempre tiene su límite mientras que es el espacio para amar infinito, la que dé por probado que en el amor la clave no es amar más o menos o mejor o peor, sino amar de verdad, la que me haga saber que es mi primer amor y que va a ser el último, la que haya contemplado que en el amor se trata no de amar pronto o tarde, sino a tiempo y no mucho o poco tiempo, sino todo el tiempo que nos sea posible y que a tiempo hay que estar en el sitio adecuado, la que llegue a quererme y me quiera queriendo y también sin querer y me pueda dejar de querer si no hacerlo es lo que ella quiere o lo que ella requiere, la que entienda el motivo de por qué en el amor valer no vale todo, pues no vale decir que amas si no amas ni hacer como que amas, porque más que engañarte a ti mismo tú engañas al otro o a la otra, no al amor, que no existe el amor de mentiras y existe el verdadero y en el amor lo único que vale es el amar y amar solo se ama si el amor es sincero, la que crea que no hay más que un solo paso desde el amor al odio, pero pasos y pasos desde el odio al amor y una pista sin fin del amor en minúsculas al amor en mayúsculas, la que comprenda que como hay un amor fuerte también hay uno débil y que aquél no ha medida ni se puede medir y que el otro es medible y medir mide poco, la que no tenga celos ni los dé y sepa que éstos no dan fe del amor, sino que son la prueba de que falta amor propio como amor al ajeno o a la ajena y son una evidencia de una baja autoestima y de la baja estima a lo amado o amada y es que el amor que es sano no es desconfiado, sino que es confianza en uno mismo como en quien se ama y nos ama, la que afirme que hay amor en las distancias cortas como en las largas, pero que puede haber una larga en las cortas como corta en las largas y es que se puede estar tan lejos y tan cerca y tan cerca y tan lejos y la clave reside en que a mayor amor más cercanía hay como a menor amor más lejanía y no al revés y es que no hay más amor a mayor cercanía ni hay menos amor a mayor lejanía, pues no está el más o menos amor en función del más cerca o del más lejos, sino que está el más cerca o lejos en función del más amor o menos, la que no sepa si le gusta más amar que ser amada y ame no para ser amada, sino que sea amada para amar por amar, la que se olvide de amarme como ha amado y me ame de forma que no ha amado en la vida, la que no necesite una declaración de amor suya ni mía, sino que ame poniendo al amor en acción, la que me ame sin miedo a amarme y que la ame y sin miedo al amor, mas teniendo respeto al amor y a quien ama, que somos ella y yo, la que se ame a sí misma y luego a todo el mundo y al final me ame a mí, la que sea como un ataque al corazón y asalto a la cabeza y me reanime con un boca a boca y un beso de aquí te pillo, aquí te mato, la que no necesite el llegar a perderme para saber lo que ha perdido ni llegar a ganarme para saber lo que ha ganado, la que quiera escribirme amor con cuatro letras, con la a que es de ambos y la eme de manos y con la o de obra y la erre de rumbo y es que el amor es ambos y manos a la obra y con el mismo rumbo, la que si me pregunta como si le pregunto ¿me quieres? ¿si me quieres? le dé como me dé por respuesta el amor, la que alcance a entender que ser ricos consiste en que alguien nos ame o en ser amados y que ser pobres es no amar ni ser amantes, o si quiere, al contrario, ser ricos es amar, pobres que no nos amen, la que sueñe con ser ambos un caminante y sepa que el amar es querer dar un paso y ser amado otro y también que el amar y ser amado no es el fin del camino, sino que es su principio, la que cuando comience nuestra historia de amor hablemos ella y yo del amor proyectándolo hacia el mismo futuro y al llegar esa historia a madurar parlemos del amor repasando nuestra historia de amor sin dejar de mirar al presente inmediato ni al más allá ni allende, y en fin para acabar, que otro amor me reclama, la que me ame y conozca el qué ama, mi ser, y a quién, a mi persona, y cómo, amándome, y el cuándo, en todo tiempo, dónde, en todo lugar y cuánto, todo y más y por qué, porque sí y por qué y por qué no y hasta cuándo, hasta cuándo, hasta el día final.
Yo quiero que la casa de mi vida y mis sueños sea una casa amable y una casa de amor. Amable con quien viva en ella como amable, amable con quien sea mi invitado o me venga de visita o esté nada más que de paso. Y una casa de amor no entre cuatro paredes, sino desde los suelos hasta el mismo tejado. Amor que por la puerta entre y que por la puerta salga no para irse y no volver jamás, sino para venir de vuelta a ella y quedarse en casa para siempre. Y quiero que esa casa sea una casa humilde y simple tal sencilla y de pueblo y modesta como las gentes que acoja en su interior y como los enseres que la vayan haciendo un lugar confortable para vivir y en caso de que toque a su puerta la muerte pues también, también para morir. Y esa casa ha de ser a la vez un refugio en el que uno se sienta seguro, en paz, tranquilo y calmado y sereno y cómodo y a gusto. Una casa sin moscas cojoneras ni moscas detrás de las orejas. Una casa con un clima y ambiente suave, apacible, agradable como ameno y jovial y dulce y bondadoso y amistoso y benigno y también placentero. Un clima como de día de primavera y como el de una noche estelar de verano. Y esa casa vital y soñada la vivo y la sueño tal que una casa con alma y con cuerpo y cabeza como con corazón. Con alma porque tenga vida y le dé la vida y la anime un espíritu de humana humanidad y de hombres y mujeres que se sienten y son de casa y por la casa como para la casa y con la casa harían lo que sea no más que por la casa siga viva y en pie. Y a más de alma, con cuerpo al que le sienten bien el paso de los años y aunque tenga unos cuantos encima no aparente tener tantos ni más, sino tenerlos menos y que se sienta, tenga la edad que tenga, por dentro joven como por fuera muy bien envejecida. Y a más de alma y de cuerpo, ha de tener cabeza para pensar y hacer bien o mejor las cosas. Una cabeza que esté bien amueblada como en su sitio y sepa mantenerse en el mismo y cumplir buenamente su papel tan vital. Y cabeza con un gran sentido común y con inteligencia, la de toda la vida y que sabe de ésta como la emocional. Y cabeza también, cabeza en el sentido de que el poder y el mando no lo tenga el cabeza de familia, sino la familia al completo y que todos sus miembros a través del diálogo parlamenten y pacten las reglas que gobiernen las relaciones como la convivencia en ella. Y en la que todos, todas además de palabra o de voz tengan voto y con votos se tomen democráticamente todas las decisiones. Y a más de alma y de cuerpo y cabeza, una casa con un gran corazón, un corazón de casa pues las casas lo tienen, como tienen latido, allí donde se encuentra no su espacio más intimo, sino su centro de comunicaciones como de interacciones humanas y sociales. Y un corazón también casero que es un algo más como mucho más que la suma de todos los corazones de quienes viven y conviven en ella. Un algo que los hace latir y palpitar a la vez, a la vez como un solo corazón. Uno que es el de uno para todos y todos para uno, ni más ni menos. Y esa casa yo quiero que sea una gran casa, no grande ni pequeña, más bien una gran casa. Una casa que sea justo como un pequeño, un pequeño gran hombre y como una pequeña, pequeña gran mujer. Y es que no hay hombre grande si hay pequeña mujer ni al revés, gran mujer si el pequeño es el hombre. Una casa que sea gran casa por ser grande, grande en sus igualdades como en sus libertades. Y gran casa por ser pequeña de deseos, porque tenga poquitos y solo necesite lo justo y necesario para una vida, una, una vida feliz. Y es tal casa una empresa, una empresa de vida, mas de vida en común, y es también una máquina de vida que fabrica dicha vida en común. En común porque en ella en común se repartan las tareas llamadas del hogar o el trabajo de casa y se compartan sus bienes y lo mismo ocurra con sus males. Porque si algo es la casa y son los de la casa es que están en lo bueno como están en lo malo. Y que nunca te fallan ni te dejan plantado ni plantada, jamás, en la vida por una razón que es la más simple de todas las razones. Porque son en el fondo la casa y los de casa como las de la casa. Y tienen corazón. Y tienen sentimientos de amor hacia la casa y amor a los y las de casa. Y quiero que esa casa sea como una escuela, una escuela de vida que enseñe que la casa más que para vivir, es para convivir, convivir con la casa y los y las de casa como con todo el mundo. Y que enseñe también que allende de la vida en casa hay otra vida fuera de ella a la que hay que tratar tal si fuera de casa. Y que hacer al de fuera de la casa de casa es hacer a la casa del de fuera de casa y que así casa a casa casa casa con casa. Y quiero que esa casa, mi casa, sea nuestra, que lo sea de todos y lo sea de todas. Y que más que tenerla en común, en común la seamos. Pues si de casa somos y si somos la casa la casa que tenemos es la casa que somos. Y ser la casa es la casa para ser y ser para la casa. La casa que es de todas y todos y que todos y todas somos. Y esa casa, esa casa, la casa de mi vida, la casa de mis sueños es la vida y los sueños de la casa. Pues casa que no vive ni sueña no es la vida ni es un sueño ni es casa.
Hay que vivir la vida con amor a la vida y a los vivos y muertos y a las cosas y seres y a todo lo existente que hay en los universos. Hay que vivir la vida con ganas de vivirla y dándole las gracias por la suerte y la dicha de vivir y estar vivos y sin pensar con pena en que se acerca el día en que nos moriremos. Hay que vivir la vida lo mejor que se pueda y haciéndonos el bien y haciéndoselo al resto y sentirse al hacerlo tal la mar de contentos. Hay que vivir la vida gozando los momentos sean tristes o alegres y sin perder los tiempos ni la sonrisa sana ni a los buenos amigos ni a los seres queridos ni los sueños despiertos ni el corazón ni el alma ni la salud de cuentos ni el amor ni la mente ni la paz de los vientos. Hay que vivir la vida cuidando los adentros y sacándolo afuera enseñándole a cientos que lo mejor que hay dentro de uno y de los demás no son nuestras ideas, sino los sentimientos y que de sentimientos todos estamos hechos y que ser son de todos mucho más que ser nuestros. Hay que vivir la vida sin morirse en intentos, pero intentando siempre aprender de los hechos, pues los hechos enseñan que aunque a errar sin querer tenemos los derechos, hemos la obligación de que nuestra intención sea buena y mejores nuestros hechos, correctos. Hay que vivir la vida con enamoramientos y prendados por todo porque puede prendarnos todo de la cabeza a los mismos cimientos y es que si en todo hay algo bueno y malo lo cierto es que hemos de poner la atención como acentos en cultivar aquello como desechar esto y lograr de este modo extraer sus portentos. Hay que vivir la vida sin ser seres violentos, sino seres pacíficos y de paz y argumentos y amigos del buen rollo y la tranquilidad y la calma serena y la voz cariñosa y palabra amistosa que nos llega hasta el fondo y calma los tormentos y penas y tristezas y los padecimientos. Hay que vivir la vida sin mirar a lo lejos ni al pasado, mirando el día a día, el hoy y sin sentirnos viejos, sino jóvenes, jóvenes como de almas de cuerpos y de mente y de espíritu y de carne y de huesos. Hay que vivir la vida con lo puesto, lo puesto y no con más ni menos, sino con lo que es justo como nos merecemos y lo que merecemos y es justo no es ni mucho ni poco ni lo es todo ni es la nada sino aquello con que estamos ni vacios ni llenos, sino más bien a gusto y sintiéndonos bien como enteros y plenos. Hay que vivir la vida dejando un buen recuerdo y un buen sabor de boca en el otro y la otra, un buen recuerdo nuestro que les llegue hasta el fuero interno al recordar que nos a todas ellas y nos a todos ellos les dimos lo más puro que nosotros tenemos y que es siempre el amor para que nos amemos. Hay que vivir la vida sin miedos ni complejos y con seguridad y confianza plena en que podemos ser los mejores maestros que se dejan el alma y juegan los pellejos por aprender lo bueno y pulir sus defectos. Hay que vivir la vida persiguiendo los sueños y haciendo lo posible e imposible por ellos y por verlos logrados, reales, manifiestos sin dejar de soñar y soñando otros bellos. Hay que vivir la vida tal vivimos los juegos, sin pensar en ganar o en perder ni en los puestos, sino solo en jugar por jugar y al jugar sentirnos muy felices y también satisfechos. Hay que vivir la vida tal vivirla queremos, siendo nosotros mismos, nosotros, nadie más, nuestros amos y dueños y mandando nosotros, no aquellos ni estos ni esos, sobre nos, haya errores como grandes aciertos. Hay que vivir la vida siendo ante todo honestos, honestos con nosotros y los nuestros y opuestos y es que la honestidad y la autenticidad es la base de todo, y todos los supuestos, pues si nos engañamos y si no somos ciertos no hay salvación posible, pero de ser sinceros y tener los arrestos para ser la verdad que somos o queremos ser estamos salvados y listos como prestos. Hay que vivir la vida teniendo bien abiertos los ojos, la cabeza y el corazón, despiertos nuestros cinco sentidos y el sexto y los demás, porque quien va y los cierra pierde los instrumentos para hacer con las notas de la vida conciertos. Hay que vivir la vida queriendo y dando besos porque quienes no aman ni se aman están tiesos y tal vacios de amor y casi muertos y es que el amor y amar y amarnos es la cura a todos nuestros males y sentir en los pechos el amor de verdad nos hace sentir vivos y jóvenes y nuevos. Hay que vivir la vida apuntando a los cielos y a las metas más altas y más altos desvelos y es que apuntando alto y poniendo el listón allá arriba seguro llegaremos más lejos. Hay que vivir la vida midiendo los efectos que tendrán las acciones nuestras y no sus ecos y siendo responsables de todas las palabras nuestras, nuestros silencios y también de las obras y los guiños y gestos. Hay que vivir la vida sin arrepentimientos de no haber hecho esto y de haber hecho aquello y sin remordimientos, mas si lo hacemos mal, queriendo o sin querer, no olvidemos decir a otros, otras lo siento. Hay que vivir la vida a pleno rendimiento como a pleno pulmón y por divertimento hacer lo que nos gusta y queremos, pues eso nos hará muy felices y nos pondrá contentos. Hay que vivir la vida con arte y con talentos y eso exige constancia y trabajo y esfuerzos para hacer de nosotros el que queremos ser y eso empieza teniendo grandes conocimientos de lo que somos y una vez nos sabemos como nos conocemos hay que hacer todo y más para obrar en nosotros el cambio que queremos y el cambio del que somos hacia el que nos seremos. Y hay que vivir la vida marchando verso a verso hacia la vida buena, sana y sabia y dispuestos a aceptar los poemas y a gozar poesías en nosotros y en nuestras carnes y en nuestros huesos.
La vida, cualquier vida, es como una montaña rusa en que hay que montarse y ha subidas, bajadas y bajadas, subidas y ritmo trepidante. Y es como ser un niño y no saber andar e ir pasito a pasito y caer, levantarse y seguir dando pasos hasta aprender a andar y ser un caminante. Y es como un gran presente que el amor paternal envuelto con papel de regalo nos brinda y que solo al abrirlo sabemos lo que es y que si no nos gusta lo podemos cambiar y que de sernos grato lo debemos cuidar. Y es como ese diario que ha sus hojas en blanco y que uno de su puño y letra día a día tiene que ir escribiendo hasta hacer con el mismo la historia de su vida. Y es como un mandarino del que vamos tomando mandarinas que son unas veces muy dulces y otras veces muy amargas. Y es como una gran obra de teatro en la cual uno es protagonista y quien debe actuar como interactuar con otros y con otras desde que entra en escena y sale al escenario hasta el momento en que se acaba su papel. Y es como andar en bici porque hay que dar pedales para ir hacia adelante y alcanzar nuestras metas. Y es como ser artista y quitando de aquí y poniendo de allá hacer con uno mismo una obrilla de arte. Y es como ser circense y hacer varios papeles, como el de un payasito siempre con su sonrisa y feliz al hacer reír a los demás o el del gran domador de las fieras internas o el del mago que con trucos secretos hace magia y sorprende o el del equilibrista que anda en la cuerda floja haya red o no haya o el del ser saltimbanqui que obra mil piruetas para salir airoso o como el tragasables, fuegos, culebras, sapos… que los traga y escupe. Y la vida es también como una cebollita que al cortarla te hace llorar y al cocinarla y comerla te llena de placer la tripita. Y es como unas canciones pegadizas que escuchas y que de vez en cuando vienen a la memoria y que las tarareas unas con lagrimones en los ojos y otras con una sonrisita de alegría en los labios. Y es como una película que uno ha visto mil veces y como otra de estreno que no se ha visto nunca. Y es como una gotera y como el gota a gota hasta que éstas se agotan. Y es como una pelea que uno no empieza, pero que con uno ella acaba. Y es como un laberinto con una gran entrada y caminos que no llevan a ningún lado y un camino que da en la única salida. Y es como un aerostático con un piloto al mando que cree que lo domina, cuando va todo globo do lo empujan los vientos. Y es como una jornada que tiene su mañana corta y un mediodía más corto y una tarde larga y una gran noche que es la noche más larga. Y es como las novelas con distintas historias, pero el mismo final. Y es como una ventana que se abre para adentro y cierra para afuera y por la cual el aire entra de fuera adentro y por la cual el aire sale de dentro afuera. Y es como una escalera que a pesar del esfuerzo es cara de subir y que aunque te resistas cuesta poco bajar. Y es como una barrica de roble en la que el vino con el paso del tiempo va poquito a poquito madurando hasta hacerse un gran caldo de años. Y es como una mujer a la que uno recibe como esposa y se entrega a ella y le promete serle fiel tanto en la prosperidad como en la adversidad y en la salud como en la enfermedad y así amarla y también respetarla durante todos y cada uno de los días de su vida hasta que la muerte los separa. Y es como un cuadro vivo que uno mira y remira y que cada vez que lo mira y lo remira ve cosas en las que no se había fijado y otras vistas que vistas son de forma distinta. Y es como una maestra que va a dar las lecciones más simples y vitales de la misma existencia y de quien el alumno siempre va a tener algo que aprender de verdad. Y es como una carrera de fondo y resistencia y de vallas y obstáculos que se han de sortear teniendo en cuenta que el tiempo cuenta y que también cuenta acabar, pero que aunque eso cuenta lo que más cuenta es siempre el participar y ser feliz con ello sin perder la sonrisa por el puesto final. Y es como una naranja que se debe exprimir al máximo posible para sacarle todo el jugo que ha en sí misma. Y es como una tortilla preparada con un par de huevos bien puestos a la que debes darle la vuelta o vuelta y vuelta para que no se queme ni una de sus dos partes. Y es como un guisadito que al estar cocinándolo vas probando y gustando y que de estar un poco soso o estar sosísimo debes ir añadiendo sin llegar a pasarte poco a poco una pizca de la sal de la vida hasta dar con el punto que más te satisface. Y es como el mar, la mar en la que uno se mete con el miedo en el cuerpo cuando está como un plato y en paz y no revuelta primero sin saber nadar y acompañado y con un salvavidas hasta donde no cubre y después baño a baño y brazada a brazada y sustito a sustito y tras algún traguito va perdiéndole el pánico y aprendiendo a nadar hasta que llega a verse como un pez en el agua y capaz de retar al mayor oleaje, ir a contracorriente y zambullirse hasta el fondo submarino y encontrar los tesoros que allí están sumergidos. Y es como un polluelito en el nido materno que rompe el cascarón y piando y piando consigue la ayudita de quien le dio la vida y después paso a paso va aprendiendo a valerse por sí mismo hasta que se despide del lecho que lo viera nacer volando con sus alas y volando y volando quizás sí o quizás no va a encontrar un amor que es un cielo y con él va a ramita a ramita a anidar y a criar a sus criaturitas hasta verlas volar y despedirse de ellas con un hasta la vista, nos vemos allá arriba. Y es como una partida de naipes en la que se barajan las cartas y también se reparten y con las que te tocan, sean buenas o malas, hay que jugar a muerte de la mejor manera que uno sabe jugar. Y es como el empezar a dar la vuelta al mundo pensando que la vuelta se nos va a hacer muy larga y cuando ya estás cerca de completarla y viendo el final de la misma pensar que se ha hecho corta y que te gustaría, más que volver sobre tus pasos para dar una vuelta distinta, que el sueño de que nos esperan otras vueltas tras la vida y la muerte se hiciera realidad. Y es como ser poeta y que sea unas veces tu cara un mal poema y otras sea tu alma la mejor poesía. Y es como ir a un examen sabiendo de qué temas te van a examinar siempre y siempre ignorando qué van a preguntar y es saber a la vez que un papel va a jugar la suerte e ignorar qué te va a deparar y es también conocer que se puede aprobar sin haber estudiado y se puede pencar a pesar de estudiar e ignorar si se va a pencar o aprobar y es salir del examen sin fe en el aprobado, con él a ciencia cierta o con dudas en si se aprueba o se suspende. Y es como ser viviente y vivir el presente con un pasado que nunca muere del todo y un futuro que nunca está vivo del todo. Y es como un sueño a veces y otras la pesadilla, pero siempre real, real como la vida, real como la muerte.
En nuestras propias carnes proletarias y almas de revolucionarios y en nuestros cuerpos como en nuestros corazones de clase pueblerina hemos sufrido ataques por parte de enemigos muy todopoderosos que son sin duda ataques, pero no son políticos, sino ataques de guerra. Y ser no son políticos pues busca la política el bien y lo mejor de los seres humanos, hombres como mujeres, y de la sociedad. Y ser lo son de guerra porque la guerra quiere el mal y lo peor de lo que se ha tomado como enemigo que se quiere destruir. Y así a pesar de ser hombres como mujeres de paz que lo que quieren es ser libres e iguales hemos pasado a ser el enemigo público número uno y a sufrir los ataques que quieren acabar con nosotros, nosotras. Y así hemos vistos ataques de gentes inhumanas y malintencionadas, ataques llenos de odio y venganza y maldad, ataques calculados como premeditados y con nocturnidad y alevosía, ataques sin razón, sin moral y sin ética, ataques faltos de piedad, misericordia, compasión y empatía, ataques de primeras, ataques con segundas y por si a la tercera iba a ser la vencida, ataques que tiraban la piedra y escondían la mano, ataques por la espalda como con las espaldas a cubierto y cubiertas, ataques sin aviso, de traidor, a traición pagada, a cualquier precio y cueste lo que cueste, ataques que buscaban vencer sin convencer, ataques donde el fin no justifica ni hace justos los medios, sino descalifica a ambos, ataques que combaten la razón con la fuerza y la verdad con las mentiras, ataques con teatro, falsedad, disimulo y guardar apariencias, ataques sin descanso ni tregua y por rutina y por hache o por be, ataques de manual y ataques por sistema y ataques por defecto, ataques sin principios y ataques sin final, ataques al milímetro y ataques desmedidos, ataques infinitos y a mares y en cadena, ataques sin dejar ni huellas ni las sospechas, ataques por ataques y ataques atacantes, ataques en cualquier tiempo y cualquier lugar, ataques esperados y a la desesperada, ataques con recado, mensaje y amenaza, ataques con patrón y cumpliendo las órdenes, ataques por sorpresa, de emboscada y con cebo y reclamo y la trampa, ataques personales y al corazón y al alma y la cabeza, ataques por lo alto y todo lo más alto que ha caído muy bajo, ataques tan reales que parecen mentira, pero son de verdad, ataques del Estado y con todo el Estado, ataques más que serios que con fuego han jugado, ataques descarados, desvergonzados, sin vergüenzas y cínicos, ataques con licencia para atacar, ataques con un plan de ataque, coordinados, a punto, ejecutados, ataques sin castigo, impunes, jaleados, amparados, premiados, ataques encubiertos, ataques camuflados, ataques simulados, ataques en manada a presa acorralada, ataques entrenados, probados, mejorados como perfeccionados, ataques psicológicos sin signos de violencia a simple vista y a contraluz sus daños, ataques ilegales, injustos y de los de no hay derecho, ataques con autores intelectuales y sin reivindicación de la autoría, ataques para hacer nada menos que el mal a quien solo hace el bien, ataques a conciencia sucia e inconfesables y sin perdón de Dios, ataques que la historia juzgara de culpables, ataques de cobardes, canallas e ignorantes, ataques denunciables que dan pena y ataques condenables sin penas, ataques de los que nadie canta y sin embargo todos saben, ataques en las sombras y que a la luz no salen, ataques que van siempre a más y hacen de menos, ataques de los de ataca que algo queda, ataques que deshonran al victimario como honran más a la víctima, ataques de a la herida toneladas de sal, ataques que no son casualidad, sino causa bien demostrable, ataques repetidos, más sin repetición de la jugada para que no veas la falta y ataques y más ataques y más ataques y más ataques.