de mi gusto es aquel
que no quiere el poder
por el poder
sino,
poder para poder
cambiar la realidad
desde abajo hasta arriba
y de arriba hasta abajo.
Un partido que nazca del pueblo y para el pueblo.
Un partido que hable en nombre de la gente
trabajadora
y
parada y pensionista
y de cualquier persona.
Un partido que sea independiente y libre de decir y de hacer
lo que le venga en gana por el bien general
y común
respetando la voluntad del pueblo
o su voz y su voto
más que las leyes y su letra como espíritu.
Un partido que no sea una marioneta en manos de los ricos,
sino en la de los pobres, pobres una cometa.
Un partido que sea
siempre un medio y no un fin
en sí mismo.
Un partido pacífico
que emplee la palabra
en los tiempos de paz
y que toma las armas
más que en defensa propia,
en defensa del pueblo
cuando a este le declaran
la guerra.
Un partido que no
sueñe con gobernar
al pueblo,
sino que
el pueblo se gobierne
a sí y para sí mismo.
Un partido que escuche
lo que quiere la plebe
y que lleve lo dicho
al hecho.
Un partido que tome
parte como partido
y que le haga partícipe
a sus miembros y a quienes no tienen el carnet
en toda decisión
o cuando menos
en las más importantes.
Un partido de base,
de base militante
que hable en primer lugar
y sea
la última en hablar,
más que de cabecillas
y aparatos que toman
sin consultar a aquella
las grandes decisiones
y también las pequeñas.
Un partido que tenga en las calles los pies,
el poder en las manos,
la palabra en la boca,
en los ojos visión,
en el alma la causa,
en el cuerpo personas,
en la cara honradez,
en la espalda un pasado,
en la frente el futuro,
en los brazos trabajo,
en las piernas caminos,
en la cabeza ideas,
y en el buen corazón
un sueño de verdad.
Un partido capaz
de hablar con todos como
escuchar lo que tienen
que decir,
sus razones,
como exponer las propias
y negociar,
llegar
a consensos y pactos
tras ceder y logrando que cedan los demás,
pero sin renunciar
a principios,
valores,
ideas,
esperanzas,
derechos
ni en la vida
a su razón de ser.
Un partido que crea
que no hay más soberano
que la población
y
que si ésta no está al mando,
sino so el mismo no hay
democracia real
ni ideal.
Un partido moderno
que guarda del pasado
lo bueno
y que al presente
lo mejora e innova
y que a futuro no
va a estar fuera de juego
porque se ha anticipado
a tiempo a la jugada.
Un partido paciente y que espera el momento
de decir lo debido
y de hacer lo anunciado.
Un partido formado, bien preparado, culto y bien organizado
para dar la batalla
de las ideas como
las acciones políticas.
Un partido sin mancha, honrado, inmaculado
tanto en la oposición como al ser el gobierno.
Un partido de masas
que trate de vencer
convenciendo a las mismas
y ganándose a pulso
su apoyo y confianza.
Un partido valiente
que es capaz de arriesgar
el poder
pues su meta
no es que se quite otro
para ponerse él,
sino crear un hombre
nuevo
y un nuevo mundo
como una nueva vida.
Un partido con voces
y debate de ideas
que no quiere imponer
la voz como la idea
dominante al final,
sino tener en cuenta
a todas porque todas
su parte han de razón
y han mucho que decir.
Un partido con crítica de puertas para afuera
como con autocrítica de puertas para adentro.
Un partido con tablas,
curtido en mil batallas,
que no se rinda nunca
ni arroje la toalla
y que venda muy cara
su derrota y que vaya
siempre a por la victoria.
Un partido con maña
como fuerza
y con ganas
de pensar lo posible
y de obrar lo imposible.
Un partido que sepa
que tiene la política
poco de juego
y mucho de cosa seria
y que no juega con las
cosas del pan llamadas
y que trabaja para
que haya pan para todos.
Un partido con hambre
de hacer las cosas bien
o lo mejor posible
y con una gran sed
de eliminar los males
y evitar lo peor.
Un partido que tenga
el norte en la igualdad
de todas las personas
y de todos los pueblos,
el camino en la paz
local como mundial,
el paso en la justicia
y el hacer lo debido,
la fuerza en el ser libres,
lograr la libertad
y vivir libremente,
el mapa en la alegría
y la felicidad,
la parada en el hombre,
mujer,
la humanidad,
el esfuerzo en el bien
común
y general
y el sueño en que sus sueños
se hagan ya realidad.
Un partido con arte
para escribir y hacer
su historia
y con historia
para escribirla como
hacerla con su arte.
Un partido sensato
con sentido común
y un partido común
con sentido sensato.
Un partido que vaya
tal de menos a más
y venido, venido
de los más a los menos.
Un partido con mucha
cocina y la sartén
por el mango que ponga
toda, toda la carne
en el asador y
todo, todo el pescado
en el horno y con un
par o mejor dos pares
de huevos para darle
la vuelta a la tortilla.
Y un partido que vaya
a la raíz de todo,
para que aflore lo
mejor que ha de aflorar.
