Un corazón sin amor
es como una mesa
o como una silla sin una pata.
Un corazón sin amor
es como una mesa
o como una silla sin una pata.
Las personas
somos como un mundo
que da las vueltas a su estrella.
Pero sería mejor
si las personas
fuéramos como la estrella
y le diéramos las vueltas al mundo.
Porque no es a la estrella
a la que nos hace falta darle la vuelta,
sino al mundo.
Porque al mundo hay que darle una vuelta
y las vueltas
que le hagan falta.
Hasta poner patas arriba
lo que está patas abajo
y poner patas abajo
lo que está patas arriba.
Por lo menos durante un tiempo
hasta poner a todos
o patas arriba
o patas abajo.
Porque si seguimos
por la derrota que llevamos
vamos directos a estrellarnos.
¡Y es que el mundo nació con estrella,
pero lo estamos estrellando!
Hoy tengo uno de esos días
que tengo de vez en cuando
en los que no puedo
ni quiero
parar de escribir
y quiero seguir escribiendo
día y noche.
Y es que cualquier hora es buena
para la escritura.
Aunque a mí
siempre me han gustado más las últimas horas de la noche
o las primeras horas del día.
Aunque miento,
porque en realidad
me gusta cualquier hora para escribir,
aunque es verdad
que más las dichas.
Y así ha habido días
que se me han hecho de noche escribiendo
y ha habido noches
que se me han hecho de día también escribiendo.
¡Y es de las mejores cosas del mundo!
¡Casi como hacer el amor con una mujer!
¡Pero en vez de con una mujer
con la poesía!
¡Y es que la mujer del poeta,
no te engañes
porque no es de carne y hueso,
sino de tinta y papel!
¡Ya que no es la mujer,
sino la poesía!
¡Y a la inversa!
¡El hombre de la poesía
es el poeta!
Hay personas que saben hacer cosas que cuestan dinero
y que tienen un precio
y hay personas que saben hacer cosas que cuentan valor
y a las que se les coge aprecio.
Y no todo lo que cuesta dinero y tiene precio
tiene valor ni aprecio,
pero todo lo que cuenta valor y aprecio
puede costar dinero y tener precio.
Para mí
o en mi opinión,
y dada por supuesta
y lograda la igualdad entre el hombre y la mujer,
el hombre tiene que amar a la mujer
como ama al hombre
y la mujer tiene que amar al hombre
como ama a la mujer.
¡Sin hacer diferencias!
¡Y es que más que de hombres y mujeres
hay que hablar de seres humanos!
¡Y el ser humano tiene que amar
al ser humano como ama a los seres humanos!
¡Humanamente!
Si alguna vez
te has hecho la pregunta
de si sería más bonita
la vida sin la muerte,
acto seguido
te tendrías que preguntar
si sería más bonita
la muerte sin la vida.
¡Pero alto!
¡Alto!
¿Por qué puede haber vida sin muerte?
¿Y puede haber muerte sin vida?
¡Y es que la vida es mortal!
¿Y la muerte es vital?
Aunque tal vez
y digo tal vez
la vida es vital
y la muerte es mortal.
Y tal vez
y tal vez
se pase de la muerte a la vida
y de la vida a la muerte
y otra vez de la muerte a la vida
y de nuevo de la vida a la muerte
en un ciclo eterno.
¡Que no estaría nada mal, por cierto!
¡Morir para volver a vivir!
¡Vivir para volver a morir!
¡Así infinitamente!
¡Ojalá sea así!
Si te digo la verdad,
a mí no me gustaría
ser inmortal
y no morir nunca en la vida.
Pero sí me gustaría
morirme
y que hubiera otras vidas.
Es decir,
no me gustaría
ser inmortal
y vivir por toda la eternidad
siendo la misma persona
aunque cambiante
claro está.
Pero sí me gustaría
ser mortal
y morir por un tiempo
y volver a vivir
pero siendo una persona distinta.
Y es que me gusta tanto la vida
que me gustaría vivir muchas vidas diferentes.
Y así
en una vida ser poeta
y en otra revolucionario
y en otra un pastor,
etcétera.
O dicho de otro modo,
me gustaría vivir
todas las vidas posibles.
Si es que las vidas posibles
no son infinitas.
¡Que lo son!
¡Aunque la vida sea finita!
¡Que lo es!
¡Pero qué bonito sería
vivir todas las vidas
que existen
o que puedan existir!
¡Sería una maravilla de vidas
o unas vidas de maravilla!
¿Y quién sabe si no puede ser real?
Pero atento,
porque lo sea o no,
desde hoy mismo
todos y todas
podemos vivir
todas las vidas
que queramos
o mejor dicho que podamos.
Porque a veces lo que queremos
no podemos.
Pero en principio
podemos vivir
muchísimas más vidas
que la que vivimos.
¡Así que elige
y vive las vidas
que quieras vivir!
¡O que puedas vivir!
¡Sabiendo que las tienes que vivir todas
en una que sepamos!
¡Pero es mejor vivir todas en una
que una en todas!
¿O no?
¡Pues adelante!
¡Y a vivirlas!
¡Todas!
Yo que he vivido
o mejor dicho
que he sufrido
un ataque a la cabeza
y un ataque al corazón
tengo que decir
sin la más mínima duda
que el ataque al corazón
me ha cambiado más que el ataque a la cabeza.
Y el ataque a la cabeza
no es que me cambiara poco
porque me enseño a vivir la vida
haciéndole más caso al corazón
que a mi loca cabeza.
Y además me hizo una persona mucho más feliz
estando supuestamente enferma
que cuando estaba sano.
Y tan es así
que no quitaría de mi vida
el ataque a la cabeza,
pero si quitaría de las cabezas de los demás
los prejuicios y los perjuicios
respecto a las enfermedades mentales.
¿Porque alguien me puede decir
donde está la frontera
entre la salud
y la enfermedad mental?
¿Y el sano que enferma de la cabeza
no puede ser un enfermo de la cabeza que sane?
¿O le van a poner la etiqueta
y a colgar el sambenito del trastorno mental
para toda la vida?
Pero a lo que iba.
El ataque al corazón
me ha cambiado más que el ataque a la cabeza.
Y es que en el ataque al corazón
aparte de la salud
entra en juego la vida
y la muerte
y eso da qué pensar.
Y así dejé de fumar
y de beber
y todo mal hábito.
Y me empecé a alimentar saludablemente.
Y comencé a pasear entrenando el corazón
de una manera diaria
que ha sido,
si no el tiempo más feliz de mi vida
uno de los más felices.
Pero sobre todo
el ataque al corazón
me cambió la vida.
Y de una mala vida
pasé a llevar una buena vida.
Y a vivir el día al día.
El aquí
y el ahora
que el mañana
la vida lo dirá
si lo hay.
Y es que cuando se ve la muerte de cerca
no se quiere ver de lejos la vida,
sino que uno se acerca al máximo a la vida
y se mete en ella hasta las trancas
o hasta la muerte
que la espera
en cualquier momento
y por eso vive
viviendo
la vida
sin dejar de vivirla.
Y es que no hay mayor pecado
que perderse la vida
y que echarla a perder.
¡Así que hazme caso!
¡Y vive!
¡Y si estás muerto,
revive!
¡Vive
o revive!
¡Que sepamos sólo hay una vida!
¡Y una lo es todo!
¡Porque ninguna es nada!
Yo no voy a decir nunca
porque es mucho decir
que he tenido a la mejor madre
y al mejor padre del mundo,
pero yo voy a decir siempre
porque no es mucho decir
que he tenido a la mejor madre
y al mejor padre
para mí.
¡Y mis hermanas
estoy seguro
que piensan
lo mismo que yo!
Yo quiero morirme a mi hora
y no vivir a deshora.
Y también quiero vivir a mi hora
y no morir a deshora,
si no es mucho pedir,
claro está.