Yearly Archives: 2020

Las personas, el mundo y la estrella

Las personas

somos como un mundo

que da las vueltas a su estrella.

Pero sería mejor

si las personas

fuéramos como la estrella

y le diéramos las vueltas al mundo.

Porque no es a la estrella

a la que nos hace falta darle la vuelta,

sino al mundo.

Porque al mundo hay que darle una vuelta

y las vueltas

 que le hagan falta.

Hasta poner patas arriba

lo que está patas abajo

y poner patas abajo

lo que está patas arriba.

Por lo menos durante un tiempo

hasta poner a todos

o patas arriba

o patas abajo.

Porque si seguimos

por la derrota que llevamos

vamos directos a estrellarnos.

¡Y es que el mundo nació con estrella,

pero lo estamos estrellando! 

La poesía y el poeta

Hoy tengo uno de esos días

que tengo de vez en cuando

en los que no puedo

ni quiero

parar de escribir

y quiero seguir escribiendo

día y noche.

Y es que cualquier hora es buena

para la escritura.

Aunque a mí

siempre me han gustado más las últimas horas de la noche

o las primeras horas del día.

Aunque miento,

porque en realidad

me gusta cualquier hora para escribir,

aunque es verdad

que más las dichas.

Y así ha habido días

que se me han hecho de noche escribiendo

y ha habido noches

que se me han hecho de día también escribiendo.

¡Y es de las mejores cosas del mundo!

¡Casi como hacer el amor con una mujer!

¡Pero en vez de con una mujer

con la poesía!

¡Y es que la mujer del poeta,

no te engañes

porque no es de carne y hueso,

sino de tinta y papel!

¡Ya que no es la mujer,

sino la poesía!

¡Y a la inversa!

¡El hombre de la poesía

es el poeta!

Dinero, precio, valor y aprecio

Hay personas que saben hacer cosas que cuestan dinero

y que tienen un precio

y hay personas que saben hacer cosas que cuentan valor

y a las que se les coge aprecio.

Y no todo lo que cuesta dinero y tiene precio

tiene valor ni aprecio,

pero todo lo que cuenta valor y aprecio

puede costar dinero y tener precio. 

El hombre, la mujer y los seres humanos

Para mí

o en mi opinión,

y dada por supuesta

y lograda la igualdad entre el hombre y la mujer,

el hombre tiene que amar a la mujer

como ama al hombre

y la mujer tiene que amar al hombre

como ama a la mujer.

¡Sin hacer diferencias!

¡Y es que más que de hombres y mujeres

hay que hablar de seres humanos!

¡Y el ser humano tiene que amar

al ser humano como ama a los seres humanos!

¡Humanamente! 

¡Ojalá sea así!

Si alguna vez

te has hecho la pregunta

de si sería más bonita

la vida sin la muerte,

acto seguido

te tendrías que preguntar

si sería más bonita

la muerte sin la vida.

¡Pero alto!

¡Alto!

¿Por qué puede haber vida sin muerte?

¿Y puede haber muerte sin vida?

¡Y es que la vida es mortal!

¿Y la muerte es vital?

Aunque tal vez

y digo tal vez

la vida es vital

y la muerte es mortal.

Y tal vez

y tal vez

se pase de la muerte a la vida

y de la vida a la muerte

y otra vez de la muerte a la vida

y de nuevo de la vida a la muerte

en un ciclo eterno.

¡Que no estaría nada mal, por cierto!

¡Morir para volver a vivir!

¡Vivir para volver a morir!

¡Así infinitamente!

¡Ojalá sea así! 

Inmortal o mortal

Si te digo la verdad,

a mí no me gustaría

ser inmortal

y no morir nunca en la vida.

Pero sí me gustaría

morirme

y que hubiera otras vidas.

Es decir,

no me gustaría

ser inmortal

y vivir por toda la eternidad

siendo la misma persona

aunque cambiante

claro está.

Pero sí me gustaría

ser mortal

y morir por un tiempo

y volver a vivir

pero siendo una persona distinta.

Y es que me gusta tanto la vida

que me gustaría vivir muchas vidas diferentes.

Y así

en una vida ser poeta

y en otra revolucionario

y en otra un pastor,

etcétera.

O dicho de otro modo,

me gustaría vivir

todas las vidas posibles.

Si es que las vidas posibles

no son infinitas.

¡Que lo son!

¡Aunque la vida sea finita!

¡Que lo es!

¡Pero qué bonito sería

vivir todas las vidas

que existen

o que puedan existir!

¡Sería una maravilla de vidas

o unas vidas de maravilla!

¿Y quién sabe si no puede ser real?

Pero atento,

porque lo sea o no,

desde hoy mismo

todos y todas

podemos vivir

todas las vidas

que queramos

o mejor dicho que podamos.

Porque a veces lo que queremos

no podemos.

Pero en principio

podemos vivir

muchísimas más vidas

que la que vivimos.

¡Así que elige

y vive las vidas

que quieras vivir!

¡O que puedas vivir!

¡Sabiendo que las tienes que vivir todas

en una que sepamos!

¡Pero es mejor vivir todas en una

que una en todas!

¿O no?

¡Pues adelante!

¡Y a vivirlas!

¡Todas! 

Ataque a la cabeza y ataque al corazón

Yo que he vivido

o mejor dicho

que he sufrido

un ataque a la cabeza

y un ataque al corazón

tengo que decir

sin la más mínima duda

que el ataque al corazón

me ha cambiado más que el ataque a la cabeza.

Y el ataque a la cabeza

no es que me cambiara poco

porque me enseño a vivir la vida

haciéndole más caso al corazón

que a mi loca cabeza.

Y además me hizo una persona mucho más feliz

estando supuestamente enferma

que cuando estaba sano.

Y tan es así

que no quitaría de mi vida

el ataque a la cabeza,

pero si quitaría de las cabezas de los demás

los prejuicios y los perjuicios

respecto a las enfermedades mentales.

¿Porque alguien me puede decir

donde está la frontera

entre la salud

y la enfermedad mental?

¿Y el sano que enferma de la cabeza

no puede ser un enfermo de la cabeza que sane?

¿O le van a poner la etiqueta

y a colgar el sambenito del trastorno mental

para toda la vida?

Pero a lo que iba.

El ataque al corazón

me ha cambiado más que el ataque a la cabeza.

Y es que en el ataque al corazón

aparte de la salud

entra en juego la vida

y la muerte

y eso da qué pensar.

Y así dejé de fumar

y de beber

y todo mal hábito.

Y me empecé a alimentar saludablemente.

Y comencé a pasear entrenando el corazón

de una manera diaria

que ha sido,

si no el tiempo más feliz de mi vida

uno de los más felices.

Pero sobre todo

el ataque al corazón

me cambió la vida.

Y de una mala vida

pasé a llevar una buena vida.

Y a vivir el día al día.

El aquí

y el ahora

que el mañana

la vida lo dirá

si lo hay.

Y es que cuando se ve la muerte de cerca

no se quiere ver de lejos la vida,

sino que uno se acerca al máximo a la vida

y se mete en ella hasta las trancas

o hasta la muerte

que la espera

en cualquier momento

y por eso vive

viviendo

la vida

sin dejar de vivirla.

Y es que no hay mayor pecado

que perderse la vida

y que echarla a perder.

¡Así que hazme caso!

¡Y vive!

¡Y si estás muerto,

revive!

¡Vive

o revive!

¡Que sepamos sólo hay una vida!

¡Y una lo es todo!

¡Porque ninguna es nada! 

Lo mismo que yo

Yo no voy a decir nunca

porque es mucho decir

que he tenido a la mejor madre

y al mejor padre del mundo,

pero yo voy a decir siempre

porque no es mucho decir

que he tenido a la mejor madre

y al mejor padre

para mí.

¡Y mis hermanas

estoy seguro

que piensan

lo mismo que yo!