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Vida, amor, felicidad y libertad

Yo no sé qué es la poesía exactamente

porque todo puede ser poesía.

Pero para mí,

hay cuatro cosas

que no pueden faltar

en la poesía

y en este orden además:

la vida,

el amor,

la felicidad

y la libertad.

La vida

porque sin vivir la vida

no se puede escribir

nada que merezca llamarse poesía.

Y es que la poesía tiene que ser vital.

Y la vida poética.

El amor

porque aún sin amor

se puede escribir de todo,

pero faltará el hacerlo

por amor a la poesía.

Y es que la poesía tiene que ser amorosa.

Y el amor poético.

La felicidad

porque escribir poesía

se tiene que hacer felizmente.

Y es que la poesía tiene que ser feliz.

Y la felicidad poética.

Y la libertad

porque uno es poeta

y escribe poesía libremente

y más aún

sin libertad

los poetas no pueden escribir

y la poesía muere.

Y es que la poesía tiene que ser libre.

Y la libertad poética. 

Empezar como acabar

Hay cosas

que cuando empiezan

se ve a primera vista

que no van a acabar nunca

o que van a acabar a las primeras de cambio.

Pero también hay cosas

que cuando acaban

se ve a primera vista

que van a volver a empezar

o que no van a volver a empezar ni a la de tres. 

¡De perlas!

Yo no sé

si uno tiene que quererse a sí mismo

para querer a los demás

o si uno tiene que querer a los demás

para quererse a sí mismo.

Pero lo que sé

es que uno

tiene que quererse a sí mismo

y que uno

tiene que querer a los demás.

¡Y así el mundo iría de perlas!

¡De perlas! 

El corazón, el mundo y el jarrón

Por si no lo sabes,

el mundo

quizás no sea como un corazón

que cuando se parte

y se rompe

con el tiempo

puede que se recomponga

pedazo

a pedazo.

Porque bien puede ser

que el mundo

sea como un jarrón de cristal

que una vez que se cae al suelo

y se rompe en pedazos

se rompe para siempre

y no hay solución posible. 

Sano y enfermo

En mi vida

cuando más sano he creído que estaba

es cuando más enfermo he estado.

Y al revés.

En mi vida

cuando más enfermo he creído que estaba

es cuando más sano he estado.

Y es que,

aunque parezca una contradicción,

hay una sanidad enferma

y hay una enfermedad sana.

Pero otra cosa más te quiero decir:

la enfermedad,

aunque se diga que hay enfermedades crónicas

y sin cura,

la enfermedad tiene cura.

Pero la sanidad,

aunque se diga que hay sanidades de hierro,

tienen enfermedad.

¡Y es que la línea

que separa

la salud

de la enfermedad

es como un hilo de coser!

¡Y hoy se está en un lado del hilo

y mañana se está en el otro!

Y por último.

Por muy sanos que nos veamos

todos vamos a acabar enfermando

y muriendo.

¡Es la ley de la vida!

¡O es la ley de la muerte! 

¡Así estaríamos en paz!

Contigo

tengo una cosa muy clara

y te la quiero decir:

todo lo que te dije

estuvo muy mal dicho

y me arrepentiré de ello toda la vida

aunque te haya pedido perdón por mis palabras.

Pero contigo

también tengo una cosa muy clara

y también te la quiero decir:

todo lo que te hice

estuvo muy bien hecho

y me sentiré satisfecho por ello toda la vida

aunque no te haya dicho nunca que lo hice de todo corazón

y que lo volvería a hacer

una y mil veces

con los ojos cerrados.

Y es que creo

que yo te tenía que pedir perdón por mis malas palabras,

pero tú me tenías que dar las gracias por mis buenas acciones.

¡Así estaríamos en paz!

¡En paz!