¿Quién puede saber
si la vida
va a ser
una muerte corta
o una muerte larga?
¿Y quién puede saber
si la muerte
va a ser
una vida corta
o una vida larga?
¿Quién?
¿Quién?
¿Quién puede saber
si la vida
va a ser
una muerte corta
o una muerte larga?
¿Y quién puede saber
si la muerte
va a ser
una vida corta
o una vida larga?
¿Quién?
¿Quién?
Hay veces
que soy bueno
y podía haber sido malo
y hay veces
que soy malo
y podía haber sido bueno.
Pero hay una cosa
que marca la diferencia.
Y es que cuando soy bueno
lo soy porque lo quiero ser
o queriendo,
pero cuando soy malo
lo soy sin quererlo ser
o sin querer.
Hay días
que se me hacen muy largos
y hay días
que se me hacen muy cortos.
Aparte de que hay días
que tienen una largura corta
y hay días
que tienen un cortedad larga.
Pero unos como otros,
tarde o temprano
o antes o después,
como empiezan
acaban
y tienen un final.
Y es que el final de un día
es el comienzo del siguiente
y a la inversa.
Dice mi sobrino Markel
que yo,
Guillermo,
soy para él
el centro de su corazón.
Y yo,
Guillermo,
digo de mi sobrino Markel
que él es para mí
el centro de mi vida.
Todos tenemos valor,
pero no todos tenemos un precio.
Y es que hay quienes
no nos vendemos
por nada del mundo.
¡Por nada del mundo!
Es algo raro.
Pero a veces
me siento bien mal
y a veces
me siento mal bien.
Y cuando me siento bien mal
es porque me siento más mal que bien
y cuando me siento mal bien
es porque me siento más bien que mal.
Aparte de que,
aunque parezca una contradicción,
hay un bien malo
y hay un mal bueno.
Quiero estar solo.
Sólo conmigo.
Y quiero estar solo.
Sólo contigo.
Y a veces
estando conmigo
me siento contigo.
Y a veces
estando contigo
me siento conmigo.
Es mentira
que la palabra
o que las palabras
hagan más daño
que la acción
o que las acciones.
Aparte de que las palabras que hacen daño
la mayoría de las veces se dicen con el corazón caliente
y no son lo que uno o una de verdad siente.
Pero las acciones que hacen daño
la mayoría de las veces se hacen con la cabeza fría
y son lo que uno o una de verdad quiere hacer.
Y aunque es verdad
que a veces
decimos
y hacemos cosas sin querer,
también es verdad
que a veces
las decimos
y las hacemos queriendo.
Y cuando las hacemos queriendo
duele más lo que nos hacen
que lo que nos dicen.
Porque lo que nos dicen
se nos olvida pronto,
pero lo que nos hacen
se nos olvida tarde.
Y por otro lado
la Biblia no dice
por sus palabras
los conoceréis,
sino por sus obras.
¡Así que si quieres saber
cómo es de verdad alguien
fíjate en sus hechos, obras o acciones
y no en sus palabras, voces o dichos!
Si me hubiera portado mal con ella,
entendería que no se portara bien conmigo.
Pero habiéndome portado bien con ella
no entiendo que se porte mal conmigo.
A veces quiero huir.
A veces de mí.
A veces del resto del mundo.
Lo que me ocurre
es que cuando quiero huir de mí
acabo huyendo de los demás
y entonces me quedo sólo conmigo.
Y cuando quiero huir de los demás
acabo huyendo de mí
y entonces me quedo sólo con el resto.