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A la vez

Ella empezó amándome más

de lo que yo la amaba a ella,

pero yo acabé amándole más

de lo que ella me amaba a mí.

¡Y como no podía ser de otra manera

la relación de amor se acabó!

¡Porque el amor de quienes se aman

tiene que ser como los latidos de sus corazones!

¡Acompasados

o al mismo ritmo

o al mismo tiempo

o a la vez! 

Necesarios y necesarias

Aunque nos digan

que no hay nadie imprescindible

nos mienten a la cara.

¡Y es que todos y todas somos imprescindibles!

¡Porque si no,

somos prescindibles

y prescinden de nosotros y nosotras

y les importamos

menos que un pimiento!

¡Así que cuando escuches a alguien decir

que no hay nadie imprescindible

llévale la contraria

y dile que no hay nadie prescindible!

¡Y que todos y todas

por ser únicos y únicas

somos necesarios y necesarias! 

Por qué soy un poeta

En alguna poesía he explicado

cómo mi padre me leía poesías antes de dormirme

y que creo que esa es la razón fundamental

de que sea un poeta.

Aunque también es cierto

que hay otras razones

que me han hecho un poeta.

Y es que una sería

el desencanto del ejercicio de la política,

aunque me siga encantando la política

y crea que hago más política escribiendo

que cuando fui concejal.

Otra sería

el sólo poder empezar

y no acabar la carrera de Filosofía por enfermar,

aunque haya leído a más filósofos por mi cuenta

que si hubiera acabado los estudios filosóficos.

Otra sería

el haber enfermado mentalmente

y es que no sólo he tenido una enfermedad mental

contra la que he luchado diez años

y de la cual mi psiquiatra dice que me he curado

y yo así lo pienso también,

sino que al enfermar

y porque era un escritor obsesivo compulsivo

de los de escribir entre quince y veinte horas al día

dejé a los amigos por la escritura.

Hasta que mi cabeza hizo crack.

Otra sería

los desamores

e infidelidades que he sufrido en el amor

y que me han llevado a sacar el dolor

a través de la palabra

y de los versos.

Otra sería

el haber podido acceder a los premios nacionales de fin de carrera en Sociología

por ser uno de los tres alumnos con mejor nota media en la carrera

y acabar de peón

o de obrero y a mucha honra.

O sea que el estudio me ha servido para alimentar el alma,

pero no para traer el pan debajo del brazo.

Otra sería

el haber hecho el CAP

para poder ser profesor

y no haber logrado serlo.

Y otra sería

el haber encontrado

a uno de mis amores de mi vida

y perderlo.

Y otras muchas más razones,

pero en definitiva se resumen

en que la vida

me ha hecho un poeta.

¡Pero atentos!

¡Porque el ser poeta

me ha hecho un vividor

en el buen sentido de la palabra

o un viviente

o un superviviente!

Y es que si la vida me ha hecho poeta,

el ser poeta me ha hecho una vida

o un modo de vida.

Una,

no voy a decir filosofía de vida,

que también,

sino una poética

o una poesía de vida.

¡Así que les estoy tremendamente agradecidos

a la vida por hacerme poeta

y a ser poeta por enseñarme a vivir

o por enseñarme lo que es la vida!

¡Veinte años!

Ya sé que es duro

lo que voy a decir

y que a más de uno o una

quizás no le guste,

pero intentad entendedme

y poneros en mi lugar.

Puedo vivir sin amigos

aunque los eche tremendamente de menos

y puedo vivir sin trabajo

por lo menos mientras cobre el paro

aunque lo eche tremendamente de menos

y puedo vivir sin el amor de una mujer

aunque la eche tremendamente de menos,

pero creo

y sé a ciencia cierta

que no puedo vivir

sin una máquina que sirva para escribir

y sin escribir.

Y es que llevo casi media vida escribiendo.

¡Casi media vida!

¡Veinte años de cuarenta y cinco!

¡Veinte de escribir seriamente

y a diario a ser posible!

¡Veinte años!

¡Veinte años!

¡Y ojalá que pueda escribir por lo menos otros veinte!

¡Ojalá!

¡Porque escribir me hace feliz!

¡Y si estoy un par de días sin escribir

me empiezo a sentir mal

psíquicamente sobre todo

y físicamente también!

¡Por esto os digo

que intentéis entendedme

y poneros en mi lugar!

¡Y es que la vida me ha hecho

poeta escritor

o escritor poeta!

¡Con todo lo que de bueno

y malo conlleva!

¡Porque escribir no es un camino de rosas,

sino más bien de tinta, sudor y lágrimas! 

Risa y llanto

Yo creo que nuestro pensamiento

está acostumbrado a pensar

por contrarios.

Es decir,

si la risa es buena,

el llanto tiene que ser malo

diría esta forma de pensar

por contrarios.

Y no es así.

Y no quiero decir que la risa sea mala

porque no lo es

y es que es buenísima.

Y tampoco quiero decir que el llanto sea malo

porque no lo es

y es que es buenísimo.

Pero la risa

como el llanto

son buenos

o malos no en sí mismos,

sino en función del motivo

que los causa.

Así

si reímos porque alguien ha hecho algo gracioso

esa risa es saludable.

Pero si nos reímos del mal ajeno

esa risa es insana.

Y así

si lloramos de pena

y para desahogarnos

y para sacar toda la tristeza que tenemos dentro afuera

ese lloro es bueno.

Pero si lloramos porque a otro le va bien en la vida

ese llanto es insano.

Y no es sólo que a veces

lloramos de pena

y a veces,

de alegría.

Y ambos lloros son saludables.

Sino que a veces

reímos de alegría

y a veces reímos de pena

o por no llorar

y esas risas también son saludables.

Y ya que estamos con la risa y con el llanto

así como hay una risoterapia

yo quiero reivindicar desde aquí

una llantoterapia.

Y es que nada es bueno

o malo por sí mismo,

sino que todo depende de la intención

y del motivo.

Así que más risas y sonrisas

y más llantos y gemidos.

Que nadie se muere de risa,

ni nadie se muere de llanto.

¿O sí?

¿Se puede morir de alegría?

¿Y se puede morir de pena?

¡Yo diría que se puede!

¡Tanto de alegría

como de pena!

Pero así y todo

como es una minoría

a la que esto le ocurre

diría que

más risas y sonrisas

y más llantos y gemidos. 

La triste realidad

A ver si logro explicar

qué entiendo yo por libertad.

Imaginaros un pájaro

que ha nacido dentro de una jaula muy grande

y que no sabe volar

y ni siquiera que hay un cielo

en el que volar.

E imaginaros a ese mismo

pájaro que aprende a volar dentro de la jaula grande

y que un día se echa a volar

y volando y volando

llega hasta los barrotes de la jaula

y que no puede ir allende de los mismos.

Pues bien,

imaginaros a ese pájaro dentro de la jaula grande

que ya sabe volar

y que la jaula tiene unos barrotes

que le impiden volar más alto

y que un día

el carcelero

se deja la puerta de la jaula abierta

y el pájaro por instinto

atraviesa a saltitos la puerta de la jaula

y se echa a volar

y volando y volando

descubre el cielo

y que no tiene barrotes

que le impidan volar libremente

por el mismo.

Pues ese vuelo

es para mí la libertad.

Pero ojo,

que no es sólo que haya jaula

con barrotes

y carcelero,

sino que fuera de la jaula

hay cazadores

con las escopetas de fuego cargadas

dispuestos a disparar a matar

a todo pájaro que ose volar libremente.

¡Esta es la triste realidad!