Si os digo la verdad,
aunque me la puedo imaginar,
no tengo la más remota idea
de cómo fue vuestra Nochevieja
del año pasado,
pero doy por supuesto,
con excepciones a la regla,
que comerías y beberías un montón
y que os lo pasarías bien
o muy bien
o genial.
¡Con excepciones ya digo!
¡Porque no todos ni todas
sonreiríais y reiríais en Nochevieja
y algunos y algunas,
por desgracia
y lo siento,
llorarías la pérdida de algún ser querido!
Pero si no tengo la más remota idea de cómo fue vuestra Nochevieja,
aunque me la imagino
porque al ser vieja
ya se ha repetido varias veces en el tiempo
y casi siempre de manera parecida,
sí que sé
y más que de sobra
cómo ha sido nuestro Año Nuevo.
Y nuestro Año Nuevo
si algo ha sido es nuevo,
aparte de una mierda mayúscula
y mortal con eme también de mierda,
porque todos y todas hemos hecho frente a un año
nuevo y desconocido
para casi todos.
Un Año Nuevo
que mejor si hubiera sido
como todos los años viejos anteriores.
Es decir,
un año normal.
Sin mascarillas,
ni alcoholes y geles desinfectantes,
ni distancias sociales,
ni estados de alarma,
ni toques de queda,
ni limitaciones a la movilidad,
ni el no poder tocarse,
ni el no poder besarse,
ni el no poder abrazarse,
etcétera
y no sigo
porque todavía este Año Nuevo de mierda
con su virus de mierda
y de muerte
y de lesiones
no ha terminado.
¡Y ojalá lo haga pronto!
¡Porque nos va a pasar una factura tremenda!
¡No sólo por los muertos que ha dejado
y que va a dejar en el camino
y que es lo más preciado de todo!
¡Y no sólo por la cantidad de enfermedades
psíquicas y físicas que ha dejado
y va a dejar en el camino!
¡Y no sólo por la cantidad de pobreza
y de desigualdad
y de paro
y de injusticias
y demás que ha dejado
y va a dejar en el camino!
¡Sino sobre todo
porque la vida
nunca va a ser igual!
¡Y es que el virus,
aunque aparezca una vacuna
y lo controlemos,
ha traído consigo
un antes y un después en nuestras vidas!
¡Un antes que no era el mejor de los antes posibles!
¡Y un después que puede ser de los peores después posibles!
¡Y es que si algo ha traído el virus consigo
es el miedo al contacto humano!
¡El miedo al contagio!
¡El miedo a que el otro esté mal
y me ponga a mí mal!
¡Y el miedo es algo que llega muy fácilmente a las vidas,
pero que desaparece muy difícilmente de las mismas!
¡Y es que van a hacer falta años y años
para recuperar la seguridad
y la confianza
y la paz
y la tranquilidad
y la calma!
¡Años y años!
¡Años,
si es que alguna vez
el miedo desaparece de nuestras vidas!
¡Porque si ya vivíamos con miedo
y nos inoculaban el miedo en el cuerpo!
¡Y mira si nos han metido miedos en el cuerpo!
¡El miedo a la muerte
y el miedo a la enfermedad
son los mayores miedos que hay!
¡Son los miedos de los miedos!
¡Y por nuestro bien
ojalá que ambos miedos
se transformen con el tiempo
en la seguridad en la vida
y en la seguridad en la salud!
¡Por nuestro bien!
¡Ojalá!
¡Y hasta entonces
muchísimo ánimo
y toda la fuerza del mundo
para todos y todas!
¡Y para quienes habéis perdido
a vuestros seres queridos
el más sentido pésame!
¡Y que la vida
os devuelva de alguna buena manera
lo que os quito de mala manera!
¡Esos son mis deseos!
¡Esos y que el Año Nuevo que está para empezar
sea nuevo y bueno,
pero de verdad!
¡Y es que ya es hora
de que empiece
el año de los sueños
y acabe el año de las pesadillas!
¡Ya es hora!
¡Y es que el año acaba,
pero el virus quizás no haya hecho
más que empezar!
¡Y por favor,
que no sea así!
¡Por favor,
que no sea así!