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Una cadena de amor

El amor al resto de las personas

es una continuación

del amor hacia uno mismo.

Y el amor al resto de los seres vivos

es una continuación

del amor hacia uno mismo

y del amor al resto de las personas.

Y el amor a toda la Tierra

y a todo el Universo en suma

es una continuación

de los amores dichos.

Y es que el amor es una cadena

que sabemos

que empieza en uno mismo,

pero que no sabemos dónde acaba

porque el amor es infinito

como infinitas son las cosas

que se pueden amar. 

De amigos y de amores

En esta vida

para contar

los amigos

y los amores

de verdad

nos suelen bastar

y sobrar

con los dedos de una mano.

A lo sumo,

con los dedos de las dos manos.

Y es que más vale

tener pocos amigos

y pocos amores,

pero buenos

y de verdad,

que muchos,

pero malos

y de mentira.

¡Y donde digo amigos,

digo amigas!

¡Buenas

y de verdad! 

¡Adiós para siempre!

Entre otras muchas cosas

y por decirlo de un modo poético,

la cabeza tiene neuronas

y el corazón tiene latidos.

Y las neuronas se van destruyendo

y los latidos se van deteniendo.

¡Y cuando se destruyen

y se detienen por completo

la vida dice adiós!

¡Adiós para siempre! 

A mejor

Si quien te quiere hacer daño

se diera cuenta de que al hacerte daño

se hace daño a sí mismo

y si quien se hace daño a sí mismo

se diera cuenta de que al hacerse daño

le hace daño al resto

el mundo cambiaría.

¡Y cambiaría a mejor! 

Ciego y vista

Dicen que el amor

es ciego,

pero el amor

tiene muy bien la vista.

Y es que el amor

no ve con los ojos de la cara,

sino con los ojos del corazón.

Y el corazón

raramente se equivoca

porque enseguida cae en la cuenta

de si le quieren

o si no.